Los glaciares cubren aproximadamente un 10% de la corteza terrestre (en tiempos geológicos recientes llegó a ser del 30%) y son clave en el ciclo hidrológico, ya que actúan como grandes reservas en las que se acumula más del 60% del agua dulce de la Tierra.

Un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), con sede en Suiza y asesora de Naciones Unidas en temáticas sobre medio ambiente, indica que hasta 21 de los 46 glaciares que forman parte de la lista de la UNESCO habrán desaparecido en 2100 si se mantiene el elevado nivel de emisiones.

La pérdida de estos icónicos glaciares sería una tragedia y podría tener graves consecuencias en cuanto a disponibilidad de recursos acuáticos, subida de los niveles de los mares y otros patrones climáticos“, expresó en un comunicado Peter Shadie, director del Programa de la UICN para el Patrimonio Mundial.

Por su parte, Jean-Baptiste Bosson, principal autor del estudio, añadió que para preservar los glaiares “necesitamos realizar de forma urgente grandes reducciones en la emisión de gases de efecto invernadero” ya que sólo así se evitarán daños irreversibles “que podrían tener graves consecuencias naturales, sociales, económicas y migratorias”.

Entre las reservas del Patrimonio Mundial que corren peligro se encuentran el Parque Nacional de Monte Perdido, en los Pirineos (España y Francia); el Parque de Los Glaciares en Argentina y otros populares destinos naturales en los Alpes, las Montañas Rocosas (Estados Unidos y Canadá), el Himalaya (Nepal), entre otros.

Incluso en un escenario más optimista, en el que las emisiones de gases de efecto invernadero descendieran significativamente, el estudio considera que “ocho de estas zonas glaciares no tienen salvación”.

El informe además realizó el primer inventario de los glaciares presentes en el Patrimonio Mundial, y calcula la existencia de 19.000 de estas masas de hielo en 46 reservas incluidas en la lista de la UNESCO.