Hace un mes atrás no había ni un sólo copo de nieve en la zona patagónica, el cambio climático trae como consecuencia la imprevisibilidad y el desconcierto de muchos habiantes de la zona rionegrina que hoy deben sufrir la incomunicación debido a que en algunos casos hay un metro de nieve acumulada en los caminos rurales. En las últimas horas dos familias fueron rescatadas y cinco asistidas con alimentos, leña y forraje para el ganado que no encuentra qué comer.

La drámatica situación tiene epicentro en la zona de Comallo, un pequeño pueblo de 1500 habitantes de la provincia de Río Negro. Al igual que varios parajes de la misma zona, los caminos se hallan intransitables, y todas las escuelas rurales debieron suspender sus clases, esto tiene como consecuencia que muchos niños del entorno rural no pueden recibir su copa de leche y en muchas casos, un plato de comida. A la nieve hay que sumarle el intenso frío, en el pueblo de Clemente Onelli el termómetro llegó a 16 grados bajo cero

La realidad es cruda en esta región del país. Las copiosas nevadas que no cesan no dejan transitar por los caminos y el poco pasto que queda, es cubierto por nieve, haciendo que el ganado no tenga qué comer. Muchas ovejas corren peligro de morir por la ausencia de alimento. El agua de los tanques se congela y esto hace que las familias deben consumir agua embotellada, aunque como se trata de comunidades pequeñas los comercios no tienen suficiente stock y al no poder transitar por los caminos pra conseguir provisiones, la escasez de agua comienza a preocupar

Debido a esta situación el Municipio de Comallo inició un operativo para asistir a estas poblaciones, con un camión 4X4 del Sistema Federal del Manejo del Fuego consiguió ingresar al paraje Fitahuau, a unos 70 kilómetros de Comallo, pudiendo llevar alimentos, forraje y elementos de calefacción. Pero ahora el problema es cómo los pabladores de las zonas afectadas llegan hasta este paraje a buscar lo que sería su salvación para poder pasar un par de días hasta que el clima cambie.

“Estábamos muy preocupados porque muchas de estas familias no pueden salir desde este lugar desde hace casi un mes. Y nosotros no podíamos ingresar con las camionetas porque en algunos sectores la nieve supera el metro de altura. Por suerte pudimos llegar y llevarles algo para que puedan afrontar la crudeza de este invierno. También pudimos sacar y trasladar a Cañadón Chileno a cuatro adultos y cuatro menores” comentó el intendente de Comallo, Raúl Hermosilla.

El escenario no es el mejor, el paraje Fitahuau queda a 1200 metros sobre el nivel del mar. Al estar todo el camino cubierto de nieve no se logró divisiar la huella del mismo y se debió transitar a campo traviesa. Para hacer 200 kilómetros tuivieron que estar 11 horas manejando. En la zona de Cañadón Chileno y Laguna Blanca el panorama no cambia, incluso empeora. A los habitantes ya no les queda garrafas de gas ni gas oil para generar luz. “Nos queda combustible para dos días“, dijo vía telefónica un poblador. En Ingeniero Jacobacci un camión Unimog que se hizo paso entre una gruesa alfombra blanca de nieve pudo sacar a un anciano con problemas de salud.

La invierno se presenta muy duro este año. Cada pueblo y paraje son historias de argentinos que deben acunar una inusual fuerza para poder sobrevivir con ínfimos recursos. Aquí no llegan políticos ni planes, sólo la certeza de que la única solución es permanecer unidos y en movimiento esperando que el cielo se limpie un poco y traiga algo de alivio.