El trastorno por videojuegos se caracteriza por una adicción persistente o repetida a los juegos online u offline“, describió el organismo. Entre los síntomas de ese comportamiento, la OMS menciona la incapacidad de la persona de controlar la frecuencia, duración e intensidad de las sesiones de juego, así como el deseo de seguir jugando a pesar de las consecuencias negativas.

“Incluimos el desorden de jugar de forma adictiva tras analizar las pocas evidencias que tenemos y tras escuchar a un Comité Científico que sugirió que este nuevo fenómeno se incluyera como una enfermedad que puede y debe ser tratada“, afirmó el director del departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de la OMS, Shekhar Saxena, a la agencia EFE.

El organismo de salud estima que entre un 2 y un 3 por ciento de las personas que juegan a videojuegos tienen un comportamiento abusivo y pernicioso, pero quieren tener certeza científica.

Asimismo, el hecho de que este desorden esté incluido en la lista de enfermedades permite a las personas que lo padecen contar con ayuda de forma oficial, dado que el sistema lo reconoce como una dolencia.

Saxena especificó que el hecho de jugar a un videojuego no es nocivo por si mismo, igual que no lo es ingerir alcohol, algo que hace regularmente el 40 por ciento de la población mundial. El problema es cuando el consumo es abusivo y cambia el comportamiento de la persona que lo ejerce, por lo que se lo incluyó en el apartado de uso de sustancias perniciosas y otros comportamientos adictivos.

Si el niño, adolescente o adulto que juega lo hace sin parar y deja de salir con sus amigos, deja de hacer actividades con sus padres, se aisla, no estudia, no duerme y solo quiere jugar, eso son signos de alerta de que podría tener un comportamiento adictivo y que tiene que buscar ayuda“, advirtió Saxena.

La Clasificación Internacional de Enfermedades es una codificación estandarizada de todas las dolencias, desórdenes, condiciones y causas de muerte que sirve para que los países obtengan datos estadísticos y epidemiológicos sobre su situación sanitaria y puedan planear programas y recursos en consecuencia.