Tras un viaje de más de 20 horas por vía terrestre, Sandra llegó al Centro para Grandes Simios (Center for Great Apes) en el Estado de Florida, acompañada por el médico veterinario David Murphy, quien afirmó que “viajó muy tranquila, pudo comer bien, tomar agua y siempre estuvo interesada en mirar por las ventanas”.

Su nuevo hogar está ubicado en la zona rural de Wauchula, una zona boscosa y húmeda, del sur de Estados Unidos. El centro trabaja con orangutanes y posee gran experiencia en los requerimientos físicos y cognitivos que estos primates poseen. En la actualidad residen 21 orangutanes de distintas edades y orígenes, todos rescatados de circos, la industria del entretenimiento o del “mascotismo”.

Allí, los recintos proporcionan mucho espacio para correr, escalar y tienen altura para balancearse. Poseen espacios al aire libre con gran cantidad de estructuras trepadoras, enredaderas, tubos, alcantarillas y dispositivos de enriquecimiento.

Fuentes del gobierno porteño aseguraron que la orangutana logró superar una cuarentena interpuesta por las autoridades sanitarias del gobierno de los Estados Unidos en el zoológico de Sedgwick, quienes destacaron el trabajo del área de comportamiento del Ecoparque al afirmar que “la orangutana en todo momento mostró un carácter dócil, colaborativo y participativo con sus cuidadores y veterinarios”.

Sandra nació el 14 de febrero 1986 y llegó al entonces zoológico de la ciudad de Buenos Aires desde el Ruhr Zoo en Gelsenkirche (Alemania) el 1 de agosto de 1994. Actualmente pesa 53 kilos y se alimenta principalmente de frutas, verduras, hojas, raíces, además de cortes de pasto fresco y ramas y hojas de poda que utiliza como alimento, realizar nido, esconderse u otros comportamientos propios de la especie.