Desde el año 1917 la Provincia de La Pampa viene reclamando por la devolución de las aguas del Río Atuel a la provincia de Mendoza que desde entonces ha usado la corriente del río para riego y la producción de energía en forma unilateral. Como consecuencia de esto, el noroeste pampeano se ha desertificado, hace unos meses atrás la provincia cuyana decidió liberar caudal y el agua pronto inundó pueblos y regiones que no habían recibido agua en un siglo. La Pampa pide que se cree un Comite de Cuenca para poder ordenar mejor el sistema hídrico.

El Departamento de Irrigación de Mendoza reconoce que están largando agua sin tomar consecuencias de lo que pueda ocurrir aguas abajo. Pero desde esta repartición hídrica se niegan a avisar a las autoridades del agua pampeana sobre los volúmenes de agua que largan a diario. “Todas las conwwwaciones a esa provincia -La Pampa- se harán a través de la fiscalía de Estado”, si uno hiciera un trabajo intelectual sobre esta declaración se podría decir que se trata de una respuesta a un enemigo, cuando en realidad se tratan de provincias hermanas. 

El conflicto por el Atuel lleva casi un siglo, empezó con los aprovechamientos hacia 1917 sobre el brazo principal del río Atuel, cuando Mendoza lo redireccionó, sin considerar los intereses de aguas abajo. En los años 30 empezó el corte de otro brazo: el Butaló, con los conocidos tapones de Ugalde que en algún instante tuvieron una conwwwación violenta de parte de algunos pobladores porque se vieron muy afectados. Luego se agudizó en 1947 cuando se inauguró embalse El Nihuil, al sur de San Rafael, con el fin de destinar las aguas a la generación de electricidad y regadío. Luego siguieron otros embalses y lo que antes era un cauce que daba fertilidad a las tierras pampeanas se fue sacando hasta transformarse en un lecho seco. 

El Gobierno de La Pampa hace unas semanas atrás intimó a su par mendocino con una acción que realizó su Fiscal de Estado, Hernán Pérez Araujo, para que informara inmediatamente qué caudal de agua iba a ingresar a La Pampa, habida cuentas de que hace casi un siglo que no hay agua en el cauce del Río Atuel, del lado pampeano y el mismo se halla totalmente modificado, y los pueblos sin ninguna obra para contener ese verdadero mar de agua dulce que baja desde Mendoza. El Secretario de Recursos Hídricos de La Pampa, Javier Schlegel afirma: “Esta liberación sin previo aviso perjudica.La lucha es porque haya agua en el Atuel, entonces por qué ahora esta preocupación es porque Mendoza nos larga agua después de 7 años y nos la larga de forma abrupta sin ningún tipo de aviso. Entonces, después de 7 años el cauce se desdibuja, se pierde, no tenés lugar dónde trasportar el agua” 

Mendoza, a todo esto, sigue liberando agua en forma diaria. “Exigimos que se respete la presentación que nosotros hicimos en la Corte Suprema de Justicia en donde se le pide a Irrigación es tener un caudal constante de por lo menos cinco metros cúbicos por segundo, de acuerdo a todos los estudios que tenemos” dice el funcionario.

“También creemos que es muy importante formar un Comité de Cuenca que estaría integrado por un representante de La Pampa, un representante de Nación que gerencia la cuenca y decida sobre ella. Hoy no sabemos qué caudal nos mandará mañana, hoy está en 10 metros cúbicos, y pronto prevemos que estará a más de 20, entonces La Pampa hace años que no tenía ese caudal y nos perjudica al enviarnos agua de este manera, en forma abrupta, de golpe”, aseguró.