Por SONIA RENISON, Editora a cargo de Viajes y Turismo 

Fotos Juan Carlos Casas
 

El viaje de regreso continúa por la ruta 9. Aquí los pueblos están pegaditos. Tilcara es otro clásico en este camino: si la plaza central ofrece otra vuelta por los tejidos, mantas, ponchos o swetters con el dibujo de una llama, es necesario hacer unos pasos más hasta el mercado de hortalizas y frutos, donde la paleta de colores de la Quebrada de Humahuaca se vuelve comestible.

En una esquina de la plaza hay historia: descansan los restos del general Juan Lavalle, figura destacada de la historia provincial (nació en San Salvador). Político y militar, fue uno de los pilares de la independencia sudamericana cuando integró las tropas del Ejército de Los Andes que comandó San Martín. Los tilcareños le rindieron tributo con una obra de teatro que representaba sus últimos días. Cada viernes a la noche cargaban al general mal herido, como en 1841, cuando los federales dieron con su casa y dispararon a la puerta. Una de las balas atravesó la cerradura e hirió de muerte a Lavalle, quien murió ese mismo día.

Caminando se llega al antigal, el sitio arqueológico “Pucará de Tilcara”, que le da el título de Capital Arqueológica de Jujuy y desde donde se conoce la historia precolombina. Se admira la belleza del río que se bifurca entre pueblos y montañas, un mirador al que llaman Garganta del Diablo. En la base, un Jardín Botánico de altura con todas las especies que pueblan la región muestrauna colección de cactus y suculentas de culto.

Uno de los pueblos más visitados es Humahuaca, donde está el Museo Folklórico Regional: la historia que condensa a cientos de artistas nacidos o radicados aquí.

La cerámicas se lucen más con el sol norteño. Hay de todos los estilos. Si creen que los diseñadores palermitanos se la saben todas, es aquí donde las formas y dibujos muestran el origen de las ideas. Las iglesias de tres siglos de vida son una cita obligada. Despojadas, sencillas, blancas, inmaculadas, con su campanario y puerta de madera, algunas construidas con madera de cardón, detienen el paso del tiempo.

La última parada es el pueblito de Uquía. Frente a la Iglesia, Gerónimo exhibe su taller de cerámicas y sus diseños especiales en tejidos y piezas. También sabe donde buscar al encargado del templo, que tiene la llave porque custodia con celo las joyas valiosas que hay adentro. Vayan y vean. La historia se impregna en cada tramo de esta travesía. El calendario de festividades se inició el primer día del año con el encuentro de agrupaciones y comparsas del carnaval y un baile popular. Aunque la quebrada encanta todo el año.