La experiencia de volar sobre llanos o cerros de La Rioja en aladelta o parapente, hacer vuelos de bautismo en compañía o ver la destreza de profesionales desde el suelo, son experiencias que llaman cada vez a más turistas, por lo que la provincia creó la Ruta del Vuelo, que ofrece esa posibilidad en varios puntos de su territorio.
Esta nueva experiencia tiene su eje en seis sitios, donde las condiciones físicas y climáticas son excelentes y presentan diversas altitudes que, durante todo el año, potencian encuentros y campeonatos nacionales donde expertos aladelta y parapente despliegan sus capacidades deportivas. Las actividades se desarrollan en seis lugares: ciudad capital, Pampa de la Viuda, Dunas de Mazán, Cuesta Vieja en Famatina, La Mejicana y Ambil, mientras se analizan la posibilidad de sumar a Malanzan, en el departamento Facundo Quiroga.
Estos y otros lugares de La Rioja son ideales para la actividad, por sus características climáticas, con bajas precipitaciones, la incidencia del sol y la aridez entre zonas cultivables, que generan condiciones adecuadas para despegues y aterrizajes perfectos. Con estas facilidades de la naturaleza, la provincia apuesta a su aprovechamiento turístico, con pioneros de la actividad como Hugo Ávila y Gonzalo González, que lo desarrollan desde 2009.
A través del Complejo Águila Blanca (en la ciudad de La Rioja), la provincia trabaja en posicionar este producto a nivel nacional y en el exterior, mientras su Escuela de Vuelo continúa en la formación de pilotos y la jerarquización de sus servicios al turismo. Con 30 años de experiencia en la actividad, ofrece vuelos de bautismo biplazas en aladelta, parapente o “trike” -aladelta con motor- y cursos de aprendizaje, en ambos casos a cargo de personal especializado con más de 5.000 horas en el aire, lo que garantiza al turista o al alumno responsabilidad y seguridad.
Los sitios mencionados, además de presentar particulares características para volar, ofrecen también variados atractivos turísticos como complemento de la actividad. En el cerro El Morro, en la capital, se puede volar todo el año y aprovechar para visitar museos, iglesias, el dique de Los Sauces, La Quebrada, Sanagasta y bodegas.
Pampa de la Viuda, a unos 2.250 metros de altura, en el departamento Sanagasta, es apta para vuelos muy técnicos y tiene dos opciones de despegues, ambas a más de 2.000 metros. El camino hasta el lugar, a 9 kilómetros de la cabecera departamental, es el primer tramo del camino al departamento Chilecito, por el cual se disfruta un excepcional verde en la vegetación y la frescura de suaves brisas.
En el departamento Arauco, las Dunas de Villa Mazan son ideales para quienes se inician en este deporte, por lo que muchos hacen allí los últimos pasos de la escuela y realizan el primer vuelo de altura. A 6 kilómetros de la zona de vuelo están las Termas de Santa Teresita, con sus surgentes aguas de propiedades hidroterapeuticas.
Cuesta Vieja, en el Departamento Famatina, es especial para volar en dinámica, con despegues suaves en un amplio valle de Antinaco-Los Colorados y realizar vuelos de distancia hacia el norte de las Sierras del Paimán. Allí, la propuesta incluye una caminata por el Circuito “Lavadores de Oro”, donde quedan restos de lo utilizado por quienes padecían la “fiebre” por el preciado metal en siglos anteriores, y también se puede ascender en 4×4 al Cerro Famatina y a la Mina la Mejicana, o realizar apacibles caminatas entre nogales.
Precisamente en La Mejicana se pueden realizar vuelos de 40 minutos en planeo, con despegue a 4.200 metros y aterrizaje en Chilecito.
 
Los llanos riojanos de Ambil, departamento General Ocampo, se convirtieron en un sitio muy interesante, ya que se pueden hacer despegues a 200 metros de altitud, volando térmicas y dinámicas, lo que permite despegar cuantas veces el piloto considere necesarias para alcanzar su objetivo.