Se trata de titanosaurios –dinosaurios herbívoros de gran tamaño, cuadrúpedos, de cuello y cola larga y cabeza proporcionalmente pequeña–, que habrían vivido hace más de 70 millones de años en el período conocido como Cretácico, previo a la extinción de los dinosaurios.

Si bien se conocía que en la Patagonia fueron muy abundantes, no se hallaban especies nuevas de este grupo de dinosaurios en el noroeste argentino desde hace cuarenta años. La novedad acaba de publicarse en la revista Communications Biology.

La primera de estas dos nuevas especies descubiertas –que presentan diferencias anatómicas que los distinguen del resto de los saurópodos conocidos hasta ahora- habría alcanzado unos 20 metros de largo y fue bautizado Punatitan, que significa “gigante de La Puna”, justamente por su gran tamaño.

El segundo, del que se presume que sea uno de los titanosaurios más pequeños de Sudamérica, habría rondado las tres toneladas de peso y los siete metros de largo: fue bautizado como Bravasaurus, en referencia a la Reserva Provincial Laguna Brava.

“Este hallazgo nos da un panorama mucho más amplio de lo que habría sido la diversidad de esos dinosaurios en el Noroeste de Argentina”, comenta Hechenleitner, que trabaja en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR, La Rioja – SEGEMAR – CONICET– UNLAR – UNCA). “A pesar de que estos dinosaurios fueron extremadamente abundantes en el continente sudamericano, la mayoría del registro viene de la Patagonia y de algunos lugares del sur de Brasil, pero se sabía muy poco de qué pasó en el resto del continente. Tampoco sabíamos, hasta ahora, cuál era la conexión que había entre Brasil y la Patagonia hacia fines del Cretácico. Lo que nos muestran estos fósiles es que tenían un parentesco cercano con dinosaurios de ambas regiones”.

La dificultad en el acceso fue una de las principales razones por las que las excavaciones en la zona de la Cordillera de Los Andes en La Rioja no eran tan comunes hasta ahora, como sí sucede en otros sitios de Argentina. “Lo poco que se conocía del Cretácico del noroeste pertenecía a Salta, y hace poco más de 10 años se está empezando a conocer qué pasó en La Rioja”, asegura Hechenleitner.

 

Hechenleitner confía en que “estas nuevas especies se transformen en una referencia de consulta frecuente para los especialistas. La importancia de este trabajo radica, en parte, en lo geográfico: de la Patagonia conocemos mucho, pero termina siendo parcial. Para un estudio general a escala continental, otras regiones cobran relevancia. En este contexto los fósiles de La Rioja son una pieza clave para entender la complejidad de los ecosistemas del Cretácico de Sudamérica, concluye el investigador.