Fuente y fotos: Télam
 
Mientras se asciende a la quebrada el camino se angosta hasta convertirse en un sendero de piedra. El valle abrazado por las sierras se diluye a lo lejos mientras el horizonte delata la curvatura de la Tierra y expone a cielo abierto las plantaciones de pistacho cercando la ruta 40, que se aleja hacia la ciudad de Chilecito. Así es el camino por el Pucará indígena de Hualco, en La Rioja.
 
Está en San Blas de los Sauces, ubicado a 180 kilómetros de la capital riojana, un departamento compuesto por 16 pueblos a lo largo de la ruta nacional 40, rodeados de un paisaje exhuberante y que guarda en su interior un tesoro arqueológico único: el Pucará indígena de Hualco, de más de mil años de antigüedad.
Con el cordón de sierras del Velasco como telón de fondo, y la vista del nevado de Famatima que se deja adivinar en el horizonte, este pintoresco rincón de la geografía riojana, con una extensión de 16 kilómetros que bordean el cauce del río Hualco, es un atractivo turístico único. 
 
“Tenemos las quebradas que están en el medio del cerro donde la gente puede ir a bañarse en piletas naturales y también practicar rappel, desarrollando todo lo que es turismo de aventura mezclado con la parte tradicional, como paseos en mula o en burro”, dijo a Télam el vicegorbenador de la provincia, Sergio Casas.
Oriundo de San Blas, Casas destacó el “verde de nuestro departamento”, que se diferencia de la aridez que gana el resto de la provincia, y el rescate de la cultura aguada.
“El sitio arqueológico de Hualco, ubicado en la cima de la quebrada del mismo nombre, data del 500 al 1050 años antes de Cristo. Es una riqueza patrimonial y arqueológica para visitar”, destacó.
 
El mítico lugar, que se encuentra a unos 800 metros de altura, es un complejo compuesto por unas 150 construcciones en fragmentos de pircas que formaban parte de habitaciones o viviendas, de un total de 300 que habí­a en sus tiempos de gloria. 
 
Desde el primero hasta el último de los pueblos entran en la panorámica junto a una fila de álamos que escoltan al rí­o y en un dí­a diáfano es posible divisar hasta picos nevados del cordón de Famatina. 
 
El Pucará no se limitaba a la función de fortaleza únicamente, pero desde esta altura se hace evidente que su emplazamiento era estratégico para la defensa de la ciudad. Domina además el denominado Valle Vicioso, llamado así por la generosidad de su tierra en cuanto a la facilidad para cultivar cualquier producto. Por ley provincial, fue declarada Reserva Natural Cultural Sitio Arqueológico de Hualco.
 
En la base de la quebrada, y merced a un proyecto presentado ante el Consejo Federal de Inversiones (CFI) que aportó los fondos necesarios, se construyó un museo con materiales del lugar: adobe, techos de paja y pirca, bajo la supervisión del arqueólogo catamarqueño Darío Iturriza.
 
“Construimos el museo a base de piedra y adobe, viguetas de vara y caña estructurada, donde se pueden observar vasijas y demás elementos de la cultura aguada y que fueron encontrados en el lugar”, explica el director de Turismo de San Blas de los Sauces, Daniel Alberto Garutti.
El departamento cuenta con el complejo turístico y camping Andolucas, que es un balneario municipal donde es posible realizar algunas experiencias de turismo aventura como el rappel. Tiene además cancha de fútbol y básquet; cuatro cabañas para 6 personas, totalmente equipadas, con cocina y termotanque eléctrico; y aire acondicionado en cada dormitorio.
“El camping tiene dos cauces de río de este a oeste. En el este hay cabañas con baterías de baños con agua caliente y una confitería, mientras que en el otro lado está la cancha de fútbol, piletas de natación, sanitario, una amplia cocina, una cámara de 6×5 para guardar la bebida.
 
Además, se inauguró una posta policial y otra sanitaria”, indicó el funcionario. “En total somos 5.000 habitantes repartidos en los 16 pueblos, pero en la temporada esta cifra se eleva de entre 25.000 y 30.000 personas”, señaló.