La transhumancia es un estilo de vida. Se trata de la crianza de ovejas en continuo movimiento, que pastorean en invernadas y veranadas y que obliga a los pastores y sus familias a desplazarse por enormes distancias para conseguir el alimento para continuar produciendo. Campesinos transhumantes neuquinos se manifestaron en la legislatura provincial para pedir por una ley que incluya la titularidad de las tierras por donde se trasladan todos los años. 

Este sistema de pastoreo ancestral que se desarrolla particularmente en Neuquén ha tenido muchos problemas debido a que los propietarios de las tierras por donde pasan los transhumantes no los dejan pasar, obligándolos a hacer viajes más largos o a abandonar la actividad. Los criadores tienen un camino y zonas fijas por donde pasan todos los años, piden a la legislatura que se protega la actividad, y se demarquen los 3000 kilómetros de huellas de arreo y que se reconozcan la titularidad de las mismas. Estas huellas han sido usadas desde hace siglos para el mismo fin. 

Las organizaciones Crianceros Unidos del Norte, la Cooperativa Campesina y la Mesa Campesina del Norte Neuquino, piden que se legisle la actividad y que se reconozca a las invernadas, las veranadas y las huellas de arreo como un conjunto “porque sólo así se sostiene nuestra producción”. 

“Se hizo un proyecto de trashumancia pero no está planteado el problema de la tierra, necesitamos que nos den el título porque es muy difícil sostener la actividad cuando vienen personas de afuera y nos sacan de nuestro lugar. Estamos cansados de eso”, declaró Rosario Soto, miembro de la Cooperativa Campesina.

Los campesinos exigen estar presentes en el debate y en el tratamiento de la Ley, por ser ellos quienes mejor conocen esta actividad, que requiere estar mucho tiempo caminando por la soledad de la pampa patagónica en busca de pasto para las ovejas. Debido a la imposibilidad de entrar a algunos campos, en abril ya habían presentado un petitorio para que se declare la Emergencia Territorial en Neuquén. 

Muchas tierras que usaban para el pastoreo ahora son ocupadas por la industria petrolera, quienes se oponen a que estos campesinos, que han estado allí antes de que Neuquén sea una provincia argentina, practiquen la transhumancia, estilo de vida que es elegido por 2500 familias en toda la provincia.