El ingeniero Mauricio Sánchez se juntó con dos socios para perfeccionar el desarrollo que un grupo de profesionales de la Facultad de Medicina de Mendoza empezó en los años 70. Cuando supieron que podían seguir esa senda, le pusieron nombre: Fortefood, un producto que combina harina de trigo con harina de soja, con un alto nivel de proteína, porque el trigo tiene aminoácidos esenciales, pero no licina, que sí lo tiene la soja y en exceso.

En la combinación de una proporción de las dos harinas, están las proteínas de alta calidad, de alto valor biológico. El producto es como un grano de arroz. Y se puede usar en una ensalada, en un guiso o se lo puede comer solo. Parece arroz y no un producto industrializado. Se le dio esa fisonomía para que tenga versatilidad: quieren que sea consumido de muchas maneras.

 “Es para gente que quiera alimentarse bien”, resume Mauricio. Y no le falta razón. Porque a este producto original, con muy buenas cualidades nutritivas, le agregaron micronutrientes, vitaminas y minerales. “Dimos un pasito adelante en el desarrollo de este producto: desarrollamos magdalenas, con cuatro veces más nutrientes que las comunes”.

 “Trabajamos en un producto de la tierra que combina dos cualidades en una, pensadas en función del lugar en el cual vivimos. Porque la fortificación del producto fue desarrollada en base a una encuesta hecha en 2007 por el Ministerio de Salud de la Nación. Se llamaba ENYS ese estudio y dio valores en relación a las carencias por sectores: los argentinos carecemos de hierro y de vitamina A”, explica Mauricio.

A partir de ese estudio sobre nutrición pensó su desarrollo. “Las galletas, la pasta base que hacemos y las magdalenas las enfocamos a eso. Hay 7 vitaminas y tres minerales que contiene nuestro producto y que se corresponden con esas carencias. Lo otro importante es que aprendimos la técnica de fortificación y podemos fortificar según la necesidad de la región. Sería bueno que todos los productos tengan esta fortificación, porque sería bueno para la población”, dice.

Además, la trisoja tiene ciertas características que lo vuelven un negocio útil en el tiempo: sirve para la ayuda social porque incorpora nutrientes de forma más eficiente que el arroz y los fideos. Además, no aporta grasas ni colesterol, porque es de origen vegetal. Lo usan los deportistas, pues tiene proteínas de alta calidad.

“El Fortefood se vende en bolsas de medio kilo, en cajas, en bolsas de 20 kilos. Tiene 24 por ciento de proteína contra el 7 por ciento del arroz. Tiene a favor la relación costo-proteína. Termina siendo tres veces más económico que el arroz. Y tiene una digestivilidad del 92 por ciento; tiene una eficiencia alta. Por eso estamos haciendo foco para tener a nuestro alimento en programas de ayuda social. No hay nada igual en el mundo”, dice el ideólogo de Fortefood.

En la góndola de las cadenas de supermercados, compartirán escenario con los arroces y las harinas. Tendrán envoltorio rojo los fortificados. Y los de alto valor proteíco, color crema. Pero el plan es salir al mundo con la trisoja. “La idea es empezar por Argentina y luego exportarlo, porque Naciones Unidas tiene una especificación de mezclas de harinas y en India hay algo parecido, pero el nuestro es un desarrollo propio, un invento argentino”, se enorgullece.

En Internet: www.fortefood.com.ar