Por Leandro Vesco

Los funcionarios dentro de sus despachos no tienen contacto con la realidad y no alcanzan a dimensionar las consecuencias que tienen las medidas que toman con la frialdad de la calculadora en mano. La única y última fábrica de bolitas de Argentina y Sudamérica acaba de recibir el impacto del aumento de gas, con una suba del 600%. “No vamos a cerrar pero necesitamos que nos den una mano”, nos dice Adrián Ñañez, uno de los propietarios de la fábrica de bolitas Tinka.

Con nueve empleados la fábrica guarda un pedazo de la niñez de todos los argentinos. Abierta desde 1953, uno de sus dueños originales, con 84 años don Victor Hugo Chiarlo, aún vive y aunque cada vez con menor frecuencia, continúa yendo a esa usina de sueños y fantasía que produce 400.000 bolitas por día para alegrarles la vida a miles de niños de todo el país. “Hacemos un producto artesanal, y estamos muy preocupados por la suba del gas

Litoral Gas es la empresa que desde 1992 distribuye gas natural en Santa Fe, y este mes realizó un doble aumento en la provincia, al incremento de la tarifa anunciado para abril y avalado por el gobierno, aplicó un aumento que tenía frenado desde el año 2014, por este motivo, en algunas pymes las facturas llegaron con una suba del 1600%.

El Ministro de Producción de Santa Fe, Luis Contigiani reconoció la preocupación del gobierno provincial por la situación en las que se hallan las pymes. El mes pasado recibieron un desproporcianado aumento en la tarifa de electricidad, y ahora se le suma este doble incremento del gas. “Son aumentos totalmente irracionales”, admitió el funcionario, y puso como ejemplo la situación de la fábrica de bolitas Tinka.

Tinka hace 63 años que produce bolitas para todo el pais. La fábrica la inició Victor Hugo Chiarlo y Domingo Vrech, quienes eran empleados de una cristalería, y tuvieron el sueño de hacer su propia empresa. Pero no una empresa más, sino una que hiciera bolitas de cristal. Pidieron un mes de licencia y se lanzaron a la aventura. Así es como nació Bolitas Tinka en 1953. Hoy es la única y última fabrica de bolitas de América del Sur. Con sede en San Jorge, hoy enfrentan una duro panorama. “No vamos a cerrar. Nuestro principal insumo es el gas, así que esta suba nos afecta, y por eso le pedimos una audiencia al Ministro de Producción, porque con estos valores se nos hace imposible trabajar, y en nuestro caso no podemos trasladar la suba al producto. No podemos aumentar el precio a los bolitas” 

Las bolitas forman parte de la niñez de los argentinos. Asediado por la era digital, Adrián Ñañez, comenta que hacen 3800 bolitas por hora. “Se ha dejado de jugar mucho, pero todavia en el Norte los chicos juegan a la bolita, casi toda nuestra producción va allí” Si el aumento en la tarifa del gas se ha convertido en el principal enemigo, lo es aún más la competencia que significan “las bolitas chinas y las mejicanas, pero las nuestras son mejores” 

Tinka debería ser una fábrica con toda clase de beneficios, pues a pesar de que empleen a sólo nueve personas, su importancia radica en lo que significa para nuestro patrimonio. “El aumento nos golpea, veremos qué hacemos con las próximas facturas, por ahora seguimos haciendo bolitas“, desafía Adrián. Esa tosudez es la resistencia de un juego que ha marcado a millones de argentinos cuando la única diversión era tratar de apuntar bien y asestar un preciso golpe contra una bolita para ganarla en un juego que aceptaba revancha, aún llorando por la pérdida de nuestra bolita favorita.

Fabrica Tinka: