Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) publicó el libro “Pastos posfuego de las Sierras de Córdoba. Guía de Campo” con el objetivo de aportar un recurso concreto para revalorizar la flora de los ambientes deteriorados por el fuego en esa zona de la geografía provincial.

El trabajo aporta un catálogo con 90 fichas cada una de las cuales describe con exhaustividad especies, subespecies, variedades y formas de pastos que se recuperan o crecen espontáneamente en zonas afectadas por el fuego.

Silvia Patricia Gil, directora del proyecto de investigación en el que se enmarca la publicación del libro, indicó a UNCiencia: “Para revalorizar la flora en los ambientes posfuego, es necesario conocer las especies desde el punto de vista taxonómico y caracterizarlas también desde el punto de vista externo e interno. El trabajo implica no solamente ver cómo se multiplican y se regeneran después del fuego, sino también ver cómo se comportan a lo largo del tiempo”.

“El proyecto en su totalidad apunta a la preservación de la biodiversidad. Enfatizamos esta búsqueda en las especies que son de interés para el hombre, ya sea por cuestiones ornamentales o productivas, desde una perspectiva sustentable”, agregó Elsa Fuentes, investigadora que dirigió el proyecto hasta 2015.

Por su parte, Lucas Carbone, ingeniero agrónomo e integrante del proyecto precisó: “Las especies nativas tienen la ventaja de que ya están adaptadas a las condiciones del ecosistema. Mientras que las especies exóticas, si bien pueden adaptarse a las condiciones del medio, invaden y modifican un equilibrio preexistente”.

La publicación del libro sienta bases para delinear acciones eficaces hacia la regeneración de especies nativas en zonas que han sido afectadas por incendios. Entre 1999 y 2013, los incendios afectaron 657 mil hectáreas de las sierras cordobesas. Durante ese período, el área más dañada fue la de las Sierras Chicas, la cual comprende Carlos Paz al sur, Ascochinga al norte, la Cumbre al oeste y Colonia Caroya al este, donde las llamas alcanzaron el 36,2 % de la superficie.