“La unión hace la fuerza”. Esta frase del fabulista griego Esopo, (Siglo VII ac), resalta la gran importancia del trabajo en equipo. Y también, que los siete productores vitivinícolas y creadores de la Bodega Enclave Sur (ubicada en la zona del Valle Medio de Río Negro en la patagonia argentina), supieron sacarle provecho y hacer realidad sus sueños.
La bodega nació en el 2008 con la agrupación de siete productores rurales de la región bajo el proyecto “Cambio Rural”, llevado a cabo por el Intituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que apunta a mejorar el nivel de vida de los agricultores. Carlos Murray, Gerardo Costaguta, Mario y Luis Filippi, Santiago Fernández, Guillermo Maseberg y Antonio Toma, conforman Enclave Sur. “Todos estamos produciendo o empezando a producir uva, y otros estaban haciendo vinos caseros sin producirlo. La idea era analizar cómo generábamos valor agregado a la uva o mejorábamos los vinos determinados caseros”, dice el abogado Costaguta, ahora devenido en productor vitivinícola.
Entre todos los productores de Enclave Sur, suman cincuenta hectáreas totales en producción sembradas con viñas: “Nos sobra uva, que la transferimos a bodegas de mayores volúmenes. Seleccionamos las mejores para nuestro vino y lo que nos sobra lo vendemos. Hacemos un trabajo más diferenciado”, resalta el productor, entre los viñedos de malbec y de pinot noir, sus varietales predilectos. La cosecha en las fincas es manual. La última cosecha arrojó una producción de 12 mil botellas, que si bien es lo justo para satisfacer la demanda en el mercado local, no les alcanza para exportar.

LA UVA DE TODOS. El Valle Medio rionegrino presenta excelentes condiciones ecológicas para la producción vitivinícola. El clima, los tipos de suelo, y el agua en cantidad, son los pilares que hacen al buen desarrollo de la uva en la zona. Los varietales como el malbec, cabernet, pinot, savignon blanc, y merlot, son los elegidos por Enclave Sur para encantar el paladar a los consumidores. “El malbec se da muy bien, pero el vino insignia de la Patagonia es el pinot noir. Tenemos diferencias con el resto de las zonas , donde necesitan más frío. En cambio nosotros, acá en invierno, tenemos áreas muy frías. El contraste de temperatura es muy bueno, y también en sanidad. Con el tiempo, la Patagonia se va a distinguir por el pinot noir, que no se da en todos lados, y hay que aprovecharlo”, dice Gerardo mientras saborea el vino.
Los siete productores cosechan la uva en abril. Los racimos se depositan en cajas de 20 kilos, que luego el camión traslada a la bodega. Allí se seleccionan los mejores y se hacen todos los procesos de vinificación. Además, la bodega tiene un vivero donde optienen los plantines.
Por ahora, el vino se produce en instalaciones prestadas por uno de los socios. “La idea en el futuro es que la marca pueda tener su propia bodega, hacer el vino en forma colectiva y mantener la individualidad en el viñedo. Hoy ya hacemos eso, pero a pequeña escala”, comenta Costaguta. El esfuerzo por hacer un vino de calidad no tardó en llegar: dos medallas de oro en el II Concurso de Cata Nacional de Vino Artesanal 2010 de San Juan, donde se destacaron el Malbec 2009 y el Cosecha Tardía de ese mismo año (elaborado especialmente con uvas Sauvignon Blanc).