A pedido de la Entidad Binacional Yacyretá, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) diseñó un proyecto para la construcción de defensas costeras de la Isla Apipé Grande, situada en la provincia de Corrientes y vecina de la colosal represa.

Con una superficie de 27.710 hectáreas, se trata de del único municipio insular correntino, perteneciente al pequeño municipio de San Antonio de Apipé y donde viven unos 800 pobladores, quienes son wwwigos del continuo proceso de erosión provocado por la fuerza de las aguas del Río Paraná que ha provocado que la isla pierda espacios ribereños.

La urgente necesidad de la construcción de las defensas costeras es uno de los principales reclamos de los pobladores y autoridades de la isla, dado que cada creciente obliga a abrir los vertederos de la represa y la fuerza de las aguas arrastra consigo parte de la costa, que es principalmente de arena.

Frente a este panorama, la puesta en marcha de estos trabajos fue solicitado por la propia Yacyretá, para evitar que el efecto de las olas que genera la represa Hidroeléctrica siga socavando el borde costero de la isla.

Según anticiparon desde la UNLP, la obra proyectada permitirá poner a salvo las costas de los efectos devastadores que provoca el avance del río, especialmente en las épocas de crecida, cuando es necesario liberar agua desde la represa hidroeléctrica. La iniciativa, además de llevar seguridad a los habitantes de Apipé, contribuirá al aprovechamiento turístico y productivo de la localidad. 

Profesionales del Laboratorio de Hidromecánica de la Facultad de Ingeniería, basaron su propuesta en el denominado “Estudio hidráulico para la defensa costera, embarcaderos y rampas de la isla Apipé Grande”, mediante el cual analizaron el comportamiento del río en el tramo del Paraná -desde la central Hidroeléctrica hasta la isla- en base a modelos de simulación por computadoras y concluyeron que el sistema de defensa costera más conveniente era la construcción de seis espigones de roca.

De acuerdo a una exposición de los ingenieros Roberto Amarilla y Mariano De Dios, se requiere de la instalación de esta estructura no lineal construida con bloques de roca de entre 16 hasta 60 metros de longitud, perpendiculares a la costa con uno en forma de L, que sirva para albergar un muelle y embarcadero. Esto, sumado al proceso de refulado de arena (proceso mediante el cual se extrae arena del mar y se la deposita sobre las playas, a fin de aumentar sus dimensiones) logrará mantener las costas y evitar la erosión que actualmente los afecta.

De Dios explicó que “las defensas costeras tienen como finalidad la recuperación de la playa por captación e inmovilización de la arena circulante o bien por refulado de arena de bancos cercanos a los recintos delimitados entre espigones. Las obras previstas contemplan un sector destinado a embarcadero de lanchas y rampas, ubicado en las cercanías de la calle de acceso a la playa de San Antonio, con el objeto de generar un tránsito seguro de personas, vehículos menores y ganado, bajo condiciones ordinarias de niveles del río Paraná”.

Y agregó: “es importante destacar que la concepción de esta obra de defensa costera no sólo tiene por objeto proteger la Isla frente a las erosiones -mediante la conformación de escolleras- sino también generar un ámbito recreativo para la comunidad a partir de la recuperación de las playas”.

En relación a esto último, se destacó que todo el territorio guarda un potencial turístico virgen, con riqueza en el paisaje, en flora y fauna autóctona; por lo cual el turismo representa un potencial a desarrollar. Aunque tienen cerca a una de las represas más grandes del mundo, Yacyretá, que es el principal enemigo del medio ambiente en la región.