Cerca de 15 toneladas de residuos informáticos fueron enviados durante 2017 al Centro de Reciclado de E-basura de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que funciona en el predio cedido por la Secretaría General de la provincia, informó hoy el gobierno bonaerense.

El programa de reutilización tecnológica y concientización ambiental “e-basura” busca encontrar una solución para los siete kilos de desperdicios electrónicos que cada argentino genera por año. Se trata de un proyecto implementado por la UNLP desde 2009 con el objetivo de reducir la brecha digital, apuntar a la equidad social y favorecer la protección ambiental.

Fueron exactamente 14,2 las toneladas de material informático que el Centro de Reciclado de E-Basura envió a deposición final. En tanto, 16.200 personas pertenecientes a unas 40 entidades educativas, instituciones y organizaciones no gubernamentales de la zona fueron beneficiadas con la entrega de elementos informáticos reciclados por los propios integrantes del programa.

Se trata de más de 500 componentes entre los que se destacan CPU, notebooks, monitores, grabadoras, módems, placas, parlantes y mouses.

En el predio donde también la Secretaría General concentra el material proveniente de todas las reparticiones y lo entrega a la Universidad, se dictaron en el año 12 cursos gratuitos de formación que alcanzó a un centenar de alumnos.

E-Basura recibe equipamiento informático en desuso de particulares, empresas y organismos públicos para su restauración, reacondicionamiento y reutilización por parte de instituciones, organizaciones sociales, comedores populares, escuelas y bibliotecas, entre otros organismos.

Un equipo compuesto por 22 personas, entre alumnos y docentes, recibe donaciones de equipos en desuso de la comunidad y luego los reacondiciona o recicla mediante la instalación de software libre y aplicaciones educativas.

Las computadoras recuperadas son donadas posteriormente a instituciones sin fines de lucro como escuelas, comedores populares, bibliotecas y ONG´s para reducir la brecha digital y social en los sectores vulnerables de la comunidad.

En tanto, el material que no puede ser reutilizado es enviado a empresas con certificación ambiental para su disposición final segura, evitando así su estadio final en quemas y basurales.