El 17 de enero de 1989 falleció el cantautor, poeta, escritor y periodista uruguayo Alfredo Zitarrosa. En Uruguay se realizaron varias actividades para homenajear al autor de “Stéfanie” este fin de semana. El viernes, en la plaza Idea Vilariño del balneario Las Toscas —rambla Alfredo Zitarrosa y Calle D—, actuaron Numa Moraes, Daniel Viglietti, Jorge Prieto, Mario Morelo y Federico Wolf.

El hombre de la voz gruesa y los pensamientos firmes sufrió los rigores de la dictadura de su país: el exilio dejó una huella importante en la voz y la poesía del cantor. Y aunque siempre se hable de milonga cuando se menciona su nombre, los candombes también eran importantes para él. 

Recibido con una imponente manifestación popular al regreso de su forzado exilio, murió a los 52 años, cuando ya era un referente insustituible para sus contemporáneos y las generaciones venideras de músicos y otros artistas populares. Venerado por quienes lo acompañaron en su labor artística y por los que siguen su legado.

Ese legado aparece en la obra Alfredo Zitarrosa. La biografía, de Guillermo Pellegrino. El libro, editado por Ediciones Continente en el cuadro de los cuadernos de Sudestada, es un repaso cabal por la vida no solo del músico, sino del hombre.

La biografía tiene su origen en una obra pretérita escrita por Pellegrino mucho más amplia, Cantares del alma. Lo que sí queda bien marcado en el trabajo son los grandes quiebres en la vida personal del músico, y que, de alguna manera, terminaron por influir sobre su obra. Su situación familiar, sus cambios de apellido, la relación con sus padres adoptivos en la infancia. Todo esto, sumamente revelador, es a la vez muy poco abordado y conocido.