La ciudad alemana de Hamburgo cuenta con un edificio muy particular construido con paneles de 200 metros que contienen micro algas: Bio Intelligent Building Quotient, una nueva forma de ingeniería sustentable en busca del bajo consumo energético.

Extraídas del rio Elba, las algas de estas paredes se rocían con dióxido de carbono y nutrientes, para que cuando la luz del sol incide sobre los paneles que las contienen, se multiplican los microorganismos y producen calor. Este calor se captura para el calentamiento de agua o tanques salinos subterráneos, mientras que la biomasa de algas que se seca se puede usar para crear biogás o para la fabricación de productos farmacéuticos o alimenticios. 

La estructura de este edificio que tiene 5 pisos y 15 departamentos es mampostería y hormigón. Por el momento, el problema de esta técnica es que el proceso para extraer las algas es muy caro, aunque el panorama cambia si tenemos en cuenta que 1 metro cuadrado de estos paneles de algas reduce las emisiones de CO2 hasta 8 toneladas por año.