La resolución 341/16 de la Agencia de Protección Ambiental establece que desde el 1 de enero de 2017 las líneas de cajas de los supermercados de la Ciudad de Buenos Aires no podrán dar más bolsas plásticas livianas del tipo “camiseta”, con dos manijas.

Hipermercados, supermercados y autoservicios dejarán de entregar bolsas de plástico a sus clientes, según anunció el gobierno porteño, para dejar de utilizar de dicho material tan perjudicial para el medio ambiente, que tendrá que ser reemplazado por bolsas reutilizables o changuitos.

La puesta en marcha de la prohibición de la entrega de bolsas incluirá un sistema de control desde enero a los comercios afectados a fin de detectar algún tipo de incumplimiento, lo cual será penado con multas que podrían rondar los 100.000 pesos.

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño realizará en estos cuatro meses restantes de 2016 una campaña centrada en la distribución de 1 millón de bolsas reutilizables “en puntos de alta circulación de vecinos y centros de consumo” para que la gente pueda iniciar el proceso de reemplazo. Se trata de bolsas elaboradas con materiales reciclables que permiten un uso reiterado y por su tamaño también posibilidad el traslado de la misma cantidad de productos que podrían entrar en tres o cuatro de las bolsas livianas.

El período de transición hacia el nuevo sistema permitirá a los grandes comercios liquidar el stock de bolsas con el que ya cuentan y abrirá las puertas a otros rubros a sumarse a la medida, como por ejemplo, las farmacias, cafés o casas de comidas.

Asimismo, la reglamentación tendrá como marco a la ley 3147 de la Ciudad, sancionada en 2009, que fomenta la prohibición en la entrega de bolsas por parte de los comercios y la sustitución de sobres y bolsas reutilizables.

Según datos de la cartera de Ambiente, en la Ciudad “sólo en el rubro de hipermercados, supermercados y autoservicios se entregan más de 500 millones de bolsas plásticas livianas por año, lo que resultaría suficiente para formar un sendero de 275.000 kilómetros”.

Además, un tercio de los residuos recolectados durante la limpieza de arroyos entubados son bolsas de plástico, las que en los túneles de desagües pluviales suelen formar “diques” que impiden el paso normal del agua, situación que se vuelve más crítica cuando llueve en la Ciudad y genera anegamientos.