Por Martín Fraguío

Director Ejecutivo de Maizar

 

El cultivo de maíz se transformó en una década, por lejos, en el cultivo más producido del mundo, gracias a la creciente variedad de industrias que lo utilizan como materia prima. Las industrias que procesan el grano son cada vez más sofisticadas y lo transforman en todo tipo de productos de uso cotidiano. Además de ser el forraje por excelencia para la producción de carnes, la industria de etanol no se detiene, los biomateriales vienen para pisar fuerte y el crecimiento de las industrias de molienda en los países asiáticos es exponencial.
Desde el 2000 hasta hoy la producción de maíz creció casi un 50 por ciento y alcanzó las 867 millones de toneladas. Este brutal incremento se debe más a la adopción de nuevas tecnologías que al aumento del área sembrada. La superficie también viene creciendo, pero a un ritmo limitado porque no existen muchos lugares en el mundo para expandirla y por eso la atención mundial para atender ese creciente consumo en forma constante está centrada en la Argentina y Brasil, que son los únicos países con capacidad de incrementar significativamente sus producciones.
Los integrantes de las cadenas del maíz y del sorgo, al ver la enorme oportunidad que nos otorgaba el mundo, rápidamente entendimos y nos convencimos de que la Argentina debía maximizar el desarrollo de las cadenas de valor de estos cultivos. Esto nos condujo a reflexionar sobre la oportunidad incomparable que teníamos y la imperiosa necesidad de acordar una estrategia que conduzca a recuperar la importancia histórica que supieron tener en la Argentina los cultivos de maíz y sorgo, y sus industrias de transformación en carnes, lácteos y productos de las moliendas húmeda y seca.
Luego de un largo debate entre todos los integrantes de la cadena nucleados en Maizar logramos consensuar un documento, que presentamos en julio de 2008, que proponía que el área sembrada con maíz y sorgo en la Argentina debería crecer hasta 10 millones de hectáreas, produciéndose entre ambos cultivos cerca de 80 millones de toneladas de granos forrajeros en la campaña 2016/2017.
Los objetivos que nos trazamos parecían demasiado ambiciosos. Sin embargo, a pesar de los obstáculos que tuvo que enfrentar la cadena, estuvimos realmente cerca de lograrlos. El plan proponía como objetivo para la campaña 2010/2011 alcanzar las 5,4 millones de hectáreas de maíz y sorgo. Finalmente, la campaña pasada se sembraron 4,1 millones de hectáreas de maíz y 1 millón de sorgo, apenas un 6 por ciento por debajo del objetivo. Además, las perspectivas para la campaña que está por comenzar son las mejores y creemos que nos van a dejar más cerca aún de las metas que nos habíamos propuesto.

Conceptos. Maizar viene trabajando desde su fundación para instalar el concepto de “Cadena de Valor”. Dicho concepto fue presentado en el año 1957 por Ray Goldberg, profesor de la Universidad de Harvard, quien sostuvo que “un sistema de agronegocios de commodities engloba a todos los participantes involucrados en la producción, procesamiento y el marketing de un único producto agrícola. Tal sistema incluye a todos los participantes en las sucesivas etapas, desde los insumos iniciales hasta el consumidor final. También incluye a todas las instituciones que afectan y coordinan las sucesivas etapas del flujo de commodities”.
Esta nueva visión, que en lugar de separar a los sistemas agroalimentarios en sectores primario, industrial y de insumos o servicios, los sitúa alrededor de productos únicos, fue muy útil para resolver ciertos debates sociales que impedían el desarrollo, como la antinomia campo versus industria, o la lucha entre productores y consumidores. Se comprendió que la mejor solución al aumento de los precios al consumidor era incrementar la oferta. Este concepto también rescató el valor que tienen la transparencia y la competencia en los mercados, sin posiciones dominantes o asignaciones arbitrarias, y reforzó el valor que tienen las exportaciones para el desarrollo de los países, desvaneciendo la idea de que la exportación es solo la venta del remanente.
Los países que pusieron en práctica este novedoso concepto lograron un rápido crecimiento de sus capacidades productivas, pero también lograron generar una gran cantidad de puestos de empleo, incluso en los países más pequeños e industriales como Japón. También les sirvió para captar inversiones y conquistar mercados internos e internacionales. Fue a partir de este concepto que los países pudieron desarrollarse en forma armónica y generar una gran cantidad de oportunidades para toda la sociedad.
Para que las cadenas de valor se desarrollen en forma eficiente deben tener una estructura, una estrategia y una cultura institucional. Siguiendo la concepción del prestigioso profesor chileno de estrategia Arnoldo Hax, la primer decisión que tomó Maizar fue desarrollar una estrategia basada en las relaciones entre los integrantes de la cadena de valor y con sus agentes externos. Además, dicha estrategia fue orientada hacia la fijación de metas comunes, que deben ser altamente demandantes y exigentes, pero apuntando a objetivos logrables, que motiven el alcance de metas aún más altas. Sin embargo, para lograr los objetivos es fundamental que exista una fuerte interacción entre los sectores privado y público, para que las metas fijadas sean comprendidas y compartidas y se eviten descoordinaciones entre la acción legislativa y el desarrollo de empresas y negocios. Según la concepción de Michael Porter la estrategia debe apuntar a maximizar el desarrollo de las ventajas competitivas de cada uno de los eslabones de la cadena, y esta competitividad debe poder sostenerse en el tiempo. Solo así los distintos productos de las cadenas de valor del maíz y del sorgo podrán competir en los mercados.
Entonces, el concepto de cadena de valor debe ser la base para el diseño de una estrategia pública o privada porque es fundamental para superar ciertos prejuicios sociales como el enfrentamiento campo versus industria, y para captar inversiones, ganar mercados y generar empleo e ingresos más altos para la población. Es fundamental aprovechar hoy esta oportunidad histórica que tenemos para desarrollar nuestra sociedad a partir del sencillo concepto de “Cadena de Valor”.