El cambio climático es un hecho, una realidad que no podemos desconocer, lamentablemente el hombre y la concepción de progreso que lleva consigo el modelo industrial han provocado daños irreversibles en el medio ambiente. “Antes se hablaba de detener el cambio climático, después de mitigarlo y ahora de que no sea tan brusco” comentó Diego Montón, dirigente del Movimiento Nacional Campesino Indígena-Vía Campesina (MNCI-VC) organización global de pequeños agricultores que preactican la agroecología, que es la única alternativa para enfriar el planeta.

Montón aseguró que la última reunión sobre cambio climático desarrollada en París hubo más palabras que hechos concrectos.  “Se trató de una excesiva retórica por el lobby de las corporaciones“, aseguró Montón. Publicidad y buenas intenciones, cuando en realidad lo que debe promoverse es un cambio del paradigama de producción en el mundo. De igual manera, habló sobre el modo hipócrita de trabajar de algunas empresas que “Mercantilizan la naturaleza porque buscan ponerle precio a procesos biológicos como la fotosíntesis o la polinización de las abejas con el objetivo de especular en mercados financieros“.

Montón es miembro además también de la Secretaría Operativa de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas (Cloc) y reflexionó sobre el impacto del cambio climático en las comunidades campesinas y de pueblos originarios. “No se ven propuestas concretas en función de la gravedad y se habla como si fuera natural que la temperatura va a aumentar 2°“.

El cambio climático se puede percibir ahora, es un hecho con el que deben convivir los agricultores familiares que viven y trabajan en relación directa con la tierra y los ciclos naturales que se ven completamente modificados. Frío cuando debe hacer calor, o la inversa, sequías o graves inundaciones, sus estilos de vida y forma de producción se ven modificadas

“Los cultivos tradicionales que dejan de ser sustentables por lo que la agricultura campesina es una de las más perjudicadas”, destacó Montón. Esto provoca el éxodo en los pueblos pequeños, el vaciamiento del campo y la desaparición de comunidades. 

Un pequeño productor de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST) de Mendoza, una organización que promueven una reforma agraria y la soberanía alimentaria, comentó: “Las inundaciones y el aumento de las napas freáticas están asociadas al monocultivo y a la destrucción de los bosques nativos” Esta organización hace poco debió sufrir la usurpación de tierras por parte de una empresa de capitales italianos. 

Montón trazó un completo panorama del modelo que se desarrolla en Argentina. El Monocultivo y los agrotóxicos han devastado la tierra en la Zona Nucleo de Córdoba, por el mal uso del suelo y el desmonte el agua ha subido tanto que ya en algunas partes de la provincia se discute la inviabilidad del cultivo de la soja. Literalmente han agotado la tierra. 

La única herramienta con la que se cuenta, es la agricultura familiar, la única forma de producir alimentos sanos cuidando la tierra y respetando sus ciclos, este modo de hacer agroecología es el único camino para enfriar nuestro planeta.