El estudio de esta asociación que involucra a organizaciones científicas de diversos países, confirma que el aumento de emisiones de CO2 previsto en 2019 se debe principalmente al fuerte incremento del uso de gas natural y petróleo, mientras que el consumo de carbón se redujo.

Aunque en 2017 las emisiones de CO2 crecieron 1,5 %, y en 2018 2,1 %, el nuevo dato de este año confirma un menor aumento, pero la noticia “no es alentadora”, dado que se sigue en la dirección equivocada para avanzar en los objetivos de mitigación de la crisis climática, según Glen Peters, director del centro de investigación Cicero, en Oslo, que realiza el informe Global Carbon Proyect.

Para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París que se aplicará a partir de 2020 con compromisos más ambiciosos para mantener el incremento de la temperatura del planeta por debajo de los 2 grados, preferiblemente en un máximo de 1,5 grados, habría que reducir al menos 7% cada año las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según los científicos.

De acuerdo al informe, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos son las regiones con una mayor contribución en 2019 a la reducción de las emisiones procedentes de la combustión de carbón. En el caso de China y la India las emisiones siguen creciendo, aunque más lentamente que otros años, en parte por la ralentización del crecimiento económico.

En cuanto a los niveles de concentración de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero cuyos niveles alcanzaron cifras récord en 2018 con un promedio de 407,4 partes por millón (ppm), las previsiones de los científicos para este año apuntan a que seguirán creciendo hasta unas 410 partes por millón.

Esos valores eran los de hace unos tres millones de años cuando el nivel del mar era veinte metros más alto y la temperatura del planeta dos o tres grados más cálida, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).