Entre 2014 y 2016 las emisiones mundiales procedentes de combustibles fósiles y la industria, que supone un 90% del dióxido de carbono que emite la actividad del ser humano, se estancaron, mientras crecía el PIB mundial.

Pero esa tendencia no se consolidó y en 2017 volvieron a crecer un 1,6%, según el informe del WEF (por sus siglas en inglés), elaborado por investigadores del Global Carbon Proyect.

El director del Global Carbon Proyect, Pep Canandell explicó: “Desafortunadamente la capacidad de energías renovables instalada no es suficientemente grande como para cubrir el crecimiento en la demanda global de energía, por lo que se observó que plantas de carbón que estaban funcionando por debajo de su capacidad (la mayoría en China) aumentaron su producción“.

Agregó que “la economía mundial está creciendo bien y de una forma muy coordinada entre los bloques económicos más importantes del mundo: Estados Unidos, Europa, Japón, China..“.

El experto precisó que el aumento o descenso de las emisiones está en manos de cuatro potencias que acumulan casi el 60% del CO2 del planeta: China, EE.UU., la UE e India, y en todas, salvo la Unión Europea, se prevé fuertes aumentos este año, estimados en 2,7% hasta llegar a 37,1 gigatoneladas.

Pese a este cuadro poco alentador, Canandell mostró algunos datos optimistas al sostener que las emisiones del carbón son aún más bajas que las alcanzadas en su techo del 2013″ y advirtió: “no sabemos que pasará con China en los próximos años, la caída de las emisiones del carbón en EE.UU, Europa, Japón y Australia es imparable“.

Asimismo, informó que “la capacidad instalada de energía renovable en el mundo se está doblando cada cuatro años, algo sin duda extraordinario“.