La semana pasada un equipo de investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) logró desarrollar “nanoanticuerpos VHH” derivados de llama y “anticuerpos IgY” derivados de yema de huevos de gallina, que tienen la capacidad de neutralizar la infección que causa el SARS-CoV-2.

Se trata de cuatro llamas blancas y una de color marrón que están en un corral de campo experimental de animales de producción perteneciente al INTA Castelar.

Las llamas “cortan el pasto, no lo arrancan y gracias a las almohadillas plantares que poseen no compactan el suelo ni lo desertifican; además, concentran sus deyecciones en una zona específica”, dijo el jefe del área del organismo, Diego Franco.

Las llamas se encuentran en un gran corral de 60 por 100 metros, que contiene a otro más pequeño de 30 por 60 metros, con un precorral e instalaciones al reparo. “En el campo experimental hay unidades de camélido, rodeo de cría de bovinos y cerca de 90 vacas adultas, debido a que producimos nuestra propia cría”, detalló el técnico a Télam.

Franco destacó que el campo experimental del INTA Castelar abarca unas 60 hectáreas, las cuales se manejan con principios agroecológicos: “Se realiza un pastoreo rotativo, un descanso de los lugares donde los animales van comiendo para favorecer el rebrote de las plantas y no se utilizan agroquímicos; además porque el campo se ubica en un ambiente periurbano y sería una locura hacerlo”, agregó.

El especialista en producción agropecuaria explicó que las llamas están en semiconfinamiento “porque se trabaja con patógenos que no son interespecíficos (no enferman a otras especies) pero hay que tener cierto cuidado para que ellas no estén en contacto con otros animales”.