El garbanzo norteño es una planta anual, de porte semierecto, de hasta 1 m de altura, con tallos recubiertos de pelos glandulares que segregan ácido oxálico y málico, de raíces profundas, hasta casi 2 metros. Las hojas son compuestas, imparipinadas con 11 a 17 folíolos y grandes estípulas foliáceas. Las flores son pequeñas, axilares, de color blanco, generalmente solitarias, hermafroditas y autofecundas. El fruto es una legumbre de forma oval, abultada, de color amarillento a la madurez, fácilmente dehiscente, conteniendo 1 a 2 semillas grandes globosas, picudas o mucronadas, irregularmente rugosas, de color blanco amarillento y de excelente palatabilidad.
El garbanzo (Cicer arietinum L.) es originario del sudeste de Asia y de la cuenca del Mediterráneo y también de las regiones que se extienden desde Grecia hasta el Himalaya. Contiene altos porcentajes de proteínas, entre 22 y 26%, y de gran valor energético, 350 a 370 kcal /100 g, aspecto este que lo hace un alimento de gran valor nutricional. En los países asiáticos se constituye en parte de su alimentación básica por el bajo consumo de proteínas de origen animal de esos pueblos pero en nuestro país el consumo es aún muy bajo, tal vez por la incomodidad en la preparación de menús al tratar el grano seco y el alto valor comercial del producto enlatado. Se lo utiliza en las artes culinarias en ensaladas tanto el poroto como los brotes tiernos, en guisos, la harina para preparar fainá, y recientemente los granos verdes y en germinación por su alto contenido en Vitamina C. 
Crece y desarrolla muy bien en climas templado-cálidos. La temperatura óptima de crecimiento se encuentra entre 19 y 21°C y para la floración entre 18 y 26°C. Las bajas temperaturas invernales de hasta 5 °C bajo cero no lo afectan durante el período de crecimiento pero si durante la floración y fructificación. En sitios donde las condiciones de humedad atmosférica son altas aumenta notablemente la posibilidad de enfermedades que condicionan seriamente al cultivo.
Soporta todo tipo de texturas de suelos y pH entre 6 y 9, comportándose mejor en los alcalinos pero prefiere los porosos, ricos en materia orgánica y sueltos. Altos contenidos de calcio (Ca) provocan una baja calidad de plantas. No soporta suelos inundables.  Es muy resistente a la sequía. El ciclo de siembra a cosecha es de 150 a 170 días, y 80 días de siembra a floración.

Manos a la obra. Para cultivarlo se prepara el suelo con labores profundas, por su gran desarrollo radical y bien nivelado para evitar encharcamientos. Se siembra de otoño a primavera en hileras distanciadas a 70 cm y 25 cm entre plantas, tratando de seleccionar semillas grandes que son las que luego producen plantas mejor desarrolladas. También se siembra en cuadros a razón de 30 a 50 plantas /m2.
En regiones donde las temperaturas invernales son muy bajas se siembra en primavera. Cuando las plantas han alcanzado 15 cm de alto se carpe el suelo para erradicar malezas, se aporca y se riega evitando encharcar. Luego se riega cuando ha llegado a los 25 cm de altura, al inicio de la floración y cuando cuaja el fruto.  Normalmente no se fertiliza pues es una especie bastante rústica. Se cosecha cuando las plantas adquieren un color amarillento generalizado y antes que se sequen totalmente para evitar la caída de semillas. El peso de 100 semillas es de aproximadamente 59 g.
Es tolerante a Fusarium oxysporum f. solani. Esta enfermedad se ve favorecida por alta humedad ambiente y suelos encharcados. Otra enfermedad fúngica crítica es la roya o herrumbre causada por Uromyces ciceris-arietini. Las plagas más frecuentes son causadas por bruchus, nematodos y orugas. En todos los casos se utilizan terápicos específicos y para orugas se controlan con piretrinas.