Por Sergio Crivelli

Socio Director de BDO Argentina. Presidente del Quinto Encuentro Anual de Idea Pyme “Innovación y desarrollo”

 

Las Pymes han sido en los últimos años un factor importante en el crecimiento de nuestra economía y en la generación de empleo. En los últimos dos años, las pequeñas y medianas empresas han logrado mantener o incrementar el volumen de sus operaciones gracias al sostenido nivel del consumo interno y al proceso de sustitución de importaciones impulsado por el Gobierno Nacional. En relación al mercado externo han tenido más dificultades como consecuencia de una pérdida de competitividad dada por el incremento de costos en dólares.

En general, se observa una caída en los niveles de rentabilidad producto de la dificultad de trasladar a precios los incrementos de costos, principalmente de salarios. El incremento de la presión tributaria es también una preocupación de las Pymes, pues tiene impacto en la rentabilidad.

Respecto de las perspectivas para el 2014, la visión de las Pymes sigue siendo optimista en cuanto a los niveles de actividad. Si bien no se espera un crecimiento significativo del PBI, la expectativa es mantener los niveles actuales de producción y ventas.

Las empresas orientadas al mercado interno ven un futuro más promisorio que las orientadas a la exportación. Esto último como consecuencia de la pérdida de competitividad dada por un cierto retraso cambiario y por las dificultades económicas en los mercados externos.

Como resultado de una expectativa muy cauta de crecimiento no se espera una mayor generación de empleos, manteniéndose en cambio los niveles alcanzados hasta la fecha. En cuanto a las negociaciones de incrementos salariales, esta situación de estancamiento en la generación de nuevos puestos de trabajo y la disminución de los niveles de rentabilidad podrían implicar que los incrementos futuros estén por debajo de los niveles de inflación esperados.
 
Si bien no se avizora una crisis en el corto plazo, el nivel de incertidumbre para los dos próximos años se ha incrementado a raíz  de los cambios políticos que se pueden producir luego del 27 de octubre. Esta incertidumbre condiciona los niveles de inversión.

En general, las Pymes están siendo muy cautas a la hora de planificar inversiones que les permitan aumentar su capacidad de producción, aún existiendo líneas de crédito a tasas subsidiadas que se tornan negativas frente a los niveles de inflación. Ello se ha puesto en evidencia por las dificultades que han tenido los bancos para colocar los cupos obligatorios de estos préstamos.

Sin embargo, las empresas que tengan utilidades líquidas, frente al impuesto a la distribución de dividendos y a las escasas alternativas de inversiones financieras que aseguren una renta por encima de la inflación, podrían verse impulsadas a invertir en bienes de capital como reserva de valor y apostando al largo plazo.