Desde el avión se observa el valle fértil y la meseta árida. Son los contornos indivisibles, el aspecto a once mil pies de altura a las provincias de Río Negro y su vecina Neuquén. Demarcan el territorio frutícola. Esa división puede ser la metáfora del Alto Valle por estos días de idas y vueltas. El avance del trabajo se inicia en la chacra, pasa por galpones de empaque, por las cámaras frigoríficas y llega al puerto. La manzana de nuestra Patagonia es un producto de calidad y los productores están preocupados. La fruticultura, principal actividad económica de la región, acumuló pérdidas por u$s70 millones por el cierre a las exportaciones sufridas en mayo y junio. Las restricciones que impuso Brasil al ingreso de alimentos desde la Argentina llevaron al sector de peras y manzanas a un reclamo en conjunto. Es que desde la zona del Alto Valle exporta todo el año sus productos a Brasil y sólo durante el primer semestre del año lo hace hacia los destinos de ultramar, como Rusia y Estados Unidos. Con el aumento de los costos, los envíos hacia estos destinos cayeron un 30% (unas 100.000 toneladas menos en total con respecto al año anterior y un 15% menos con relación a 2010), según los datos que maneja la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI).
En la provincia hay novedades: El ministro de la Producción, Juan Manuel Pichetto, presentó su renuncia al gobernador Alberto Weretilneck. El ahora ex ministro tomó la decisión luego de tres días en que se acentuaron las diferencias entre Weretilneck y su propio padre, el senador Miguel Ángel Pichetto, en el contexto de una crisis del Frente para la Victoria que comenzó el 1 de enero de este año. Ese día se produjo una revolución con el fallecimiento del entonces gobernador Carlos Soria. La provincia tuvo un quiebre inesperado y debió reacomodarse políticamente. La desaparición del primer mandatario el primer día del año obligó a la asunción de su entonces vice, Alberto Weretilneck, del Frente Grande, que se hizo cargo del Ejecutivo y dejó desacomodado a los que tenían esperanzas en el exdiputado y titular de la SIDE en tiempos de Eduardo Duhalde en la presidencia. Lejos de poder realizar un mandato acotado, Weretilneck, del Frente Grande, fue confirmado desde la Casa Rosada.

Cuán verde era mi valle. A mediados del mes de enero, Juan Manuel Pichetto (con el apoyo político de su padre) asumió la cartera productiva provincial. Hace diez días, tras solo siete meses de trabajo, dimitió al cargo. La designación de Alfredo Palmieri, “El Chacra”, como lo llaman los más cercanos, produjo otra dimisión: el ingeniero Oscar Rolo presentó su renuncia al cargo de secretario de Fruticultura de la provincia de Río Negro, área dependiente del Ministerio de Producción. La salida del funcionario se explica en la distancia cada vez mayor que se nota entre Alberto Weretilneck y Miguel Ángel Pichetto. Al parecer, la decisión obedecería a la disconformidad de Rolo con algunos cambios en el gabinete provincial y con la designación de Alfredo Palmieri al frente de la cartera productiva, hecha por el gobernador Alberto Weretilneck.
Rolo es un hombre muy ligado al cristinismo puro, con llegada al poder central. Según señala el sitio Roca Digital, días atrás sus allegados habían asegurado que desde que asumió al frente de la Secretaría nunca se había podido juntar con Weretilneck para exponerle su proyecto para el área. Algunos especularon con que Rolo tenía posibilidades de continuar en su puesto como muestra de lealtad hacia el proyecto, pero desde que se confirmó la designación de Palmieri quedó en evidencia la incompatibilidad entre el titular del Ministerio y el ahora exsecretario.

EL ADN DE LA MANZANA. Manzanas, manzanas y más manzanas son las que pasan por las máquinas de Kleppe, un establecimiento modelo pegado al lado del estadio de Cipoletti. Allí trabajan entre 90 y 120 personas, según la época de cosecha. La fruta llega a una cinta transportadora y mientras un sensor la pesa, una computadora le ordena adónde tiene que ir: cada ejemplar se reúne con otros del mismo peso y de la misma calidad. Un “oleee” de la hinchada de “Cipo” se cuela en la fábrica y le pone música a una manzana chica que rompe la estancia de las más grandotas. Pero siempre hay un encargado de ponerla en su lugar ante esa desobediencia fugaz.
La organización parte de la trazabilidad ascendente, un mecanismo infalible para saber cuáles son los productos que son recibidos en la empresa, acotados con alguna información de lote, fecha de caducidad o consumo preferente, y los proveedores de esos productos. Las que se venden como fruta fresca son las de mejor calidad, y luego del empaque se guardan en las cámaras hasta su salida. Las manzanas averiadas y las de una calidad menor van a parar a la tolva, un embudo que exprime y las convierte en jugo. El ingeniero Fernado Álvarez Somoza es el gerente de Producción y Empaque de Kleppe, y explica que “empresa solo de empaques en la región hay pocas. La mayoría se convirtió en pequeños productores. Exportamos el 80% de la producción y trabajamos con 40 mercados en proporciones diferentes, Brasil se lleva el mayor porcentaje de la producción, aunque este año se redujo la cantidad”.
Mil historias. Vicente Carbajo, de Frutas Vicente, tiene sus oficinas y sus campos en Ingeniero Huergo. Representa a una de las firmas locales de fuerte crecimiento en los últimos años. Carbajo mira de reojo cuando le hablan de reunirse con otros productores. Se muestra como un productor outsider; se ocupa personalmente de cada mercado y los describe con detalle. Carbajo es reconocido en la zona por su estrategia de gestión conjunta con los productores, pero critica a sus pares de CAFI por “no comprender el problema generacional” y propone un cambio en la estrategia de negociación con los gremios. “El camino es reducir costos integrando al productor, vos sabés de qué se trata”, le guiña un ojo a Daniel Satragni, representante de la CAFI y wwwigo del encuentro con El Federal.
Carbajo muestra un perfil totalmente distinto al de otros productores locales, incluso explica por qué no se suma a la CAFI. “Estuve en reuniones y veo que no entienden el problema. Les dije: ustedes le cargan todo al gobierno pero no dejan entrar a los jóvenes a la actividad. ¿Quién sigue con esto? ¿Quién va a producir para que ustedes vendan? Les propuse que integren al productor al galpón y me dijeron que es imposible, que no puede ser. Mis productores, por ejemplo, cobran el descarte en la industria a nombre de ellos. “Brasil va a consumir mucha manzana. Al brasileño comprador que está en la zona le digo que le tengo que hacer un paquete: ‘Yo te doy pera, pero te llevás la manzana’. Nosotros acompañaremos los precios del mercado, porque ellos son muy nacionalistas, tienen manzanas de menor calidad, pero antes de importar quieren consumir primero sus manzanas. A Brasil le vendemos lo bueno, lo regular y lo malo, colocándolo como malo, con su precio. Se hace un paquete y se le pone un número. Esta es una diferencia con Europa. Hoy Italia, por ejemplo, liquida bien, pero solo los primeros calibres. Tampoco son malos los números de la primera en Brasil. Hoy por la pera Williams se habla de 15 dólares la caja, para la pera de buen calibre y calidad. Nuestro problema está en los costos, en la inflación. En general comercializar a Brasil da más tranquilidad, porque se coloca toda la mercadería. Vendiendo a Europa se puede descomprimir. Hoy podríamos comercializar a Europa, pero no hay bodegas ni contenedores. Siempre en este negocio hay que aguantar un poco, esperar que sucede definitivamente con las licencias. Yo llevo mi cronograma de licencias. Se presentaron licencias de peras en orden numérico por empresa, cuando llegamos a la manzana, se saltaron la manzana y siguieron de nuevo con peras. Yo todavía no soy el afortunado de cargar manzanas, desde marzo que no cargo”, se sincera.
Chiche Brevi lidera el árbol genealógico de una familia de Ingeniero Allen que produce fruta desde hace cinco generaciones. El único problema que manifiesta Chiche es que tiene cinco hijas y “no puedo hacerlas trabajar en la producción, están todas en áreas administrativas”. La chacra de la familia es un verdadero tributo a la producción: duraznos, ciruelas, pelones y una gran cantidad de peras y manzanas, son algunos de los frutales. Chiche tiene la voz tan finita que recuerda la del ex ministro Domingo Cavallo. Curtido por la vida al sol, se alimenta de sus miradas al horizonte. “Yo veo el valle y ya sé por el color que tengo una variedad nueva de frutas.” Para él ese es el color esperanza.