– ¿Compite realmente la producción de biocombustibles con el uso de los granos de cereales para alimentos?
José Bergés: Creo que se ha hecho una historia de eso que en la realidad no existe. Por una parte, nadie planta soja en el mundo para hacer biodiésel. Todo el mundo lo hace como elemento de nutrición. Segundo, otro dato que creo que hay que tener en cuenta es que el hambre no es por falta de alimentos, sino por falta de dinero para comprar el alimento. Si uno ve, de todo el hambre que existe en el mundo, el 70 por ciento está en el campo. De ese 70 por ciento, la mitad son agricultores. Por tanto, el biodiésel, según nuestro punto de vista, ayuda a combatir el hambre. Ayuda realmente a producir más dinero para el agricultor familiar. De hecho, hubo un estudio reciente del Banco Mundial que llegaba a esas conclusiones.
– Pero dicen que el aumento de la productividad de los cultivos no compensará en los próximos años el aumento de la población mundial. ¿Esto no puede hacer ruido en esta discusión?
Bergés: Si miramos claramente para Sudamérica, no va a existir. Porque, en primera instancia, toda la gente de la agricultura dice que el aumento de la productividad que se espera para los próximos años va a ser más que suficiente para compensar el aumento de necesidad de alimentos, y de nuevo, repito que el biodiésel y el aceite de soja no compiten con el alimento. Es un subproducto de la cadena de la soja. En primera instancia, se saca la harina de soja, que va para alimentación, y en principio el aceite es apenas un subproducto.
Rolando Strafe: La proteína se utiliza para la alimentación, tanto humana como animal, y lo que es su subproducto, que es el aceite, para convertirlo en biodiésel y glicerina.
– Se complementan.
Strafe: Así es.
– Ustedes hacen insumos para fabricar biodiésel.
Bergés: Evonik es una empresa de origen alemán, con alrededor de 160 años de historia. Hoy en día está dedicada a las especialidades químicas. Tenemos una posición destacada a nivel global. Estratégicamente, hablamos de tres megatendencias en el mundo con las cuales queremos crecer: La primera es salud y nutrición, la segunda es eficiencia de recursos, y la tercera es la globalización de tecnologías. Entonces, de lo que hablamos ahora es claramente de eficiencia de los recursos, y esas tres tendencias son las prioridades que tenemos en nuestra compañía para inversiones del futuro. Producimos productos como el catalizador, esencial para la producción de biodiésel, ya que sin el uso de este insumo no existe forma eficiente de producir el biocombustible.
– ¿Qué cataliza el catalizador?
– Convierte el aceite trivalente en la reacción con metanol hacia el biodiésel. La reacción del aceite vegetal con metanol solo no produce biodiésel, se requiere la adición del catalizador. Ese catalizador, como sustancia química, existe hace mucho tiempo, pero tenemos tecnologías desarrolladas y de aplicación para utilizar ese producto como catalizador. Nosotros producimos este producto, como también espumantes para diésel, que es otro producto que hacemos en la compañía, aunque nuestro punto de enfoque para biodiésel es el catalizador.
– ¿Vuestra empresa invertirá en nuestro país?
Strafe: El grupo tiene dos plantas de producción en el mundo, una en Alemania y la otra en los Estados Unidos…
Bergés: El anuncio es que la tercera planta está prevista para la Argentina. La ingeniería básica está concluida, y pensamos comenzar las obras en julio de este año en Puerto General San Martín, cerca de Rosario. Lo haremos allí simplemente porque es el centro de la localización de la producción de biodiésel en la Argentina, y probablemente sea el lugar con la mayor concentración de producción de biodiésel en el mundo en un radio de pocos kilómetros. Las obras se concluirán en el último trimestre de 2012.
– Son excelentes noticias. ¿Invertirán mucho?
Strafe: Así es. La empresa acá en la Argentina está desde 1969, siempre con una oficina comercial y técnica. Esta inversión nos va a permitir tener un desarrollo más en producción local, y esa es la idea.
Bergés: Va a ser una inversión de doble dígito en euros. Será muy importante. Sabemos de cuánto será, pero no queremos hablar de ello. Lamento que no podamos ser más específicos.
– Imagino que al gobierno argentino le deben haber contado la cantidad…
Strafe: Así es. Justamente, acabamos de tener una reunión en Olivos con la presidenta Cristina Kirchner y con la ministra de Industria y Comercio, Débora Giorgi, y la reunión fue para anunciar esta inversión.
Bergés: Les hemos dado una gran alegría. Visiblemente.
– Y en un año muy especial para la política…
Strafe: Sí, y realmente ellos están muy interesados en analizar un poco más lo que es el corte del biocombustible en los diésel minerales. La Argentina hace muy poco fijó un corte del 7 por ciento, y la Presidenta realmente estuvo muy interesada y quiere elevar el corte al 10, 20 por ciento, y más para la utilización de maquinaria agrícola o camiones, que es donde mayores problemas tienen en la matriz energética. Esto les facilitaría mejorar muchísimo ese tema, que al Gobierno le preocupa bastante.
– ¿Hasta dónde creen que se pueda llevar el corte de biodiésel en la Argentina de una manera sustentable en el mediano y largo plazos?
Strafe: Sinceramente, después de la reunión en Olivos, tenemos grandes expectativas de que el corte pase al 10 por ciento inmediatamente. Esta planta está destinada para proveer a todas las necesidades del sistema, y si hay que ampliar la planta lo vamos a hacer para seguir con el crecimiento del corte.
– ¿La intención de fondo con la apertura de la planta es desarrollar más el mercado local de biocombustibles?
Bergés: La idea es ésa, vender nuestros productos a la industria del biodiésel, como lo hacemos hoy, y sustituir los importados. De hecho, somos líderes en el mercado global de catalizador para biodiésel, y también en Sudamérica. Por el crecimiento que habrá tanto en Argentina como en Brasil, se justifica montar una fábrica aquí para proveer a nuestros clientes en toda la región.
– ¿Qué materias primas se utilizan para fabricar vuestros productos?
Bergés: Para ésto especialmente, para el catalizador, metilato de sodio, se utilizan metanol y soda cáustica. Que es un mercado que ya existe, donde pueden encontrarse con facilidad las materias primas, que ya se utilizan a grandes escalas en la industria química. No es ningún desafío conseguirlo.
Strafe: Además, es una planta que no tiene potencial de contaminación. Una tecnología que ya está probada: en los Estados Unidos nuestra fábrica hace ya tres años que funciona con la misma metodología. Este producto lo producimos en Alemania desde hace aproximadamente cien años.