Un joven ejemplar de cóndor andino fue liberado en la localidad de Talapazo, localidad ubicada en las  alturas de los Valles Calchaquíes tucumanos y próxima a Colalao de Valle. La liberación del ave se dio gracias al esfuerzo mancomunado llevado a cabo por profesionales de la Reserva Experimental de Horco Molle (REHM), dependiente de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán, el Ente Tucumán Turismo, la Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos de la provincia de Tucumán y la Comunidad Originaria de Quilmes en Talapazo.

El cóndor, de 12 kilogramos y con características que lo clasifican como “sub-adulto”, fue rescatado en condiciones de deshidratación por trabajadores rurales en el mes de agosto en las cercanías de Colalao del Valle, sobre la Ruta Nacional Nº 40, y  trasladado inicialmente a la comisaría zonal. Luego, informadas las autoridades pertinentes, se procedió a los cuidados paliativos y recuperación del cóndor en la REHM.

“Afortunadamente, luego de haberle realizado los estudios de rigor para estos casos, no sufría más que un caso de deshidratación, por lo que su recuperación no sufrió complicaciones, y fue el primer rescate de este tipo realizado íntegramente en Tucumán por profesionales locales, bajo la supervisión de Bioandina Argentina”, declaró Juan Pablo Juliá, de la REHM, a quien acompañó la decana de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo, Margarita Hidalgo

Por su parte, la directora de la Dirección de Desarrollo Turístico del EATT, Silvia Kaufman, resaltó la importancia de la liberación del cóndor andino por parte de la propia comunidad originaria, con sus propias y ancestrales creencias: “La ceremonia contempla múltiples miradas. Abarca desde la revalorización de la cultura y tradiciones de los habitantes, que los lleva a ser protagonistas de su  acontecimiento, hasta la recuperación de un ave considerada sagrada, y pasa también por contener una experiencia auténtica que, desde el punto de vista turístico, es muy enriquecedora”, y subrayó el producto de la articulación entre diversos organismos para concretar la devolución del cóndor andino a su hábitat natural.

Talapazo es una de las 14 Bases de la Comunidad Indígena de los Quilmes donde, actualmente, sus vecinos se encuentran en etapa de formación turística comunitaria, con cabañas disponibles para dar alojamiento, y servicios de guiado y gastronomía regional, que ya comenzó a dar sus frutos y beneficia a sus habitantes.

Bautizado como “Quilkoo” (“río con agua” en cacán, antigua lengua de los Quilmes) por alumnos de la propia comunidad de Talapazo, la liberación fue realizada luego del traslado realizado por Gendarmería Nacional, junto a personal de Flora y Fauna  de la provincia y la REHM. En el pueblo calchaquí lo aguardaba una ceremonia ancestral que se prolongó durante dos jornadas, e incluyó peticiones realizados por los consejeros de la comunidad Vilma “Huayra” Puca y Antonio Caro.

“El pedido para este cóndor es para que la tierra deje de temblar, para que la Madre (Pachamama) se salve y cesen los vientos. Es tiempo de vida, es tiempo de agua y por eso su nombre, que es también un pedido”, dijo al término de la ceremonia Caro, quien también agradeció al Ente Tucumán Turismo, al programa de conservación de cóndores Bioandina Argentina,  Turismo Rural Comunitario, el REHM  y Flora y Fauna de la provincia por ayudar en la preservación no sólo de las especies nativas, sino también por la difusión de la cultura de las comunidades calchaquíes.