Luego de un año entero de rehabilitación, Ansenuza y Chipión, dos aguará guazú, están listos para ser libres. La Fundación Temaikèn, la Dirección Nacional de Fauna Silvestre y la Secretaría de Ambiente de Córdoba anunciaron la liberación de esta especie autóctona en peligro de extinción.

La rehabilitación duró un año porque debían alcanzar el tamaño adulto y había que asegurarse de que estuvieran preparados para sobrevivir y buscar alimento. Además, se les debía colocar el collar con transmisor satelital que no podía quedarles muy ajustado al crecer. Estos collares, donados por ZCOG y Telonics, tienen una tecnología que permite determinar patrones de movimiento y una cantidad de datos para saber si la liberación fue exitosa.

Se decidió que la región de la liberación sea en los alrededores de la laguna Mar de Ansenuza porque en el trabajo a campo se obtuvieron mayores registros de animales en las cámaras y se encuentra alejada de los cascos de las estancias, donde podrían estar en riesgo de encontrarse con animales domésticos y cazadores. La estación también es importante para la liberación, por eso se esperó a la primavera, cuando pueden encontrar más alimento y agua. 

El proceso de recuperación y reinserción en la naturaleza se realiza en conjunto con la Dirección Nacional de Ordenamiento Ambiental y Conservación de la Biodiversidad de la Subsecretaría de Planificación y Política Ambiental de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación de Jefatura de Gabinete de Ministros, la Policía Ambiental y la Secretaría de Ambiente del Ministerio de Agua, Ambiente y Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba.

Ansenuza es una hembra que fue encontrada a los dos meses de vida por un poblador en la zona de Mar de Ansenuza, provincia de Córdoba. Él reconoció la especie gracias a su vecina, una docente que participa del Programa Educativo Multiplicadores Ambientales. Se contactaron con Fundación Temaikèn y, junto a la Policía Ecológica y a la Secretaria de Ambiente provincial, efectuaron el protocolo de rescate para asistir a la cría y traerla para su rehabilitación.

Chipión, un macho, fue hallado por un viajero al este de la Reserva Bañados del río Dulce y Mar de Ansenuza, en Córdoba. Allí le dijeron que habían matado a su madre y era mantenido como mascota. Decidió llevarlo a su casa en Buenos Aires y buscando en la web información sobre la especie encontró el programa de conservación de Fundación Temaikèn. Con intervención de la Dirección de Fauna Silvestre de la Nación se acordó su traslado para asistir su frágil estado de salud.

El aguará guazú es una especie autóctona y endémica única en Latinoamérica. Un año atrás llegaron a Fundación Temaikèn dos crías de su especie víctimas de mascotismo.
El equipo trabajó para que pudiesen obtener alimento por sus propios medios y que preservaran las conductas propias de su especie indispensables para sobrevivir en la vida silvestre. Hoy ya están preparados para sobrevivir por sus propios medios.