En mayo pasado, un cóndor andino con signos de envenenamiento fue hallado por una familia en la localidad de Cafayate, provincia de Salta, al costado de un río en la reserva provincial Quebrada de las Conchas.

Tras ser rescatado por guardaparques, este ejemplar bautizado como “Qhawaq”, fue trasladado a la fundación Bioandina en Buenos Aires, donde fue rehabilitado para retornar a su hábitat natural el próximo 18 de agosto, en una ceremonia andina.

En lo que va del año ya se encontraron muertas 32 de estas aves en el país. El envenenamiento de cóndores se viene denunciando en reiteradas oportunidades, como lo hizo recientemente la Fundación Cullunche con respecto a la matanza de cóndores en zonas rurales de la provincia de Mendoza ocasionada por el uso indiscriminado de agrotóxicos. Responsabilizan a puesteros por poner en las fincas cebos envenenados con carbofurán, un peligroso pesticida al que algunos ganaderos le encontraron una “nueva” función: eliminar animales predadores como zorros y pumas, pero que afecta a los cóndores que bajan de las alturas para alimentarse de estos, ya que son aves carroñeras.

Por otro lado, los cóndores comen muchas veces las municiones de plomo que afectan su sistema digestivo y sangre.