Tras un año de rehabilitación en el Zoológico de Buenos Aires, un cóndor andino llamado “Sumaj Quilla” (“Luna Buena” en Quechua), regresó a su hogar natural, el cielo de San Luis, en una ceremonia de liberación que buscó generar conciencia sobre la importancia del cuidado de la fauna autóctona.

Más de 200 niños, pobladores y turistas, fueron wwwigos de la liberación de Sumaj, un inolvidable momento en el majestuoso paisaje de San Francisco del Monte de Oro, luego de que el cóndor fuera encontrado en mayo de 2015 con una profunda herida en su ala derecha. 

El cóndor andino se encuentra distribuido a lo largo de la Cordillera de los Andes, desde el sur de la Tierra del Fuego (Argentina y Chile) hasta el occidente de Venezuela. Es reconocido como una de las aves voladoras más grandes del planeta, después del albatros viajero y el real.

Entre el Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción y Fundación Bioandina abrieron la jaula y le pusieron fin a tan larga espera: el cóndor andino regresaba a su hábitat natural. “Fue un momento muy emocionante. Sumaj nos dedicó un espectáculo increíble: tomarse su tiempo, aclimatarse, reconocer su ambiente y, luego, volar por el cielo puntano. Maravilloso”, detalló el ministro Cristian Moleker, quien fue parte de este acontecimiento.

Por su parte, Jorge Heider, jefe del Programa Biodiversidad, indicó: “En lo ambiental, está probado que uno puede hacer muchas acciones, tanto en lo individual como en lo colectivo. La realidad es que si no hay una interacción continua entre todas las partes, esto no funciona”.

A su vez, se refirió a la importancia de concientizar a los más pequeños en el cuidado de la biodiversidad. “Con los niños esto es mucho más lindo. La impronta que queda en ellos es perdurable en el tiempo. Eso es lo que necesitamos, que sean ellos quienes repliquen la necesidad de cuidar el medio ambiente, no solamente con este caso, sino con todas las especies que los hombres estamos poniendo en peligro de extinción”, reflexionó el funcionario.