La remediación de los residuos tóxicos que la planta de fundición que la empresa Geotécnica dejó en San Antonio Oeste es una promesa que los vecinos de la localidad rionegrina esperan desde hace años. Este semana la Secretaría de Minería de la Nación informó que comenzarán a realizar las tareas de limpieza de las escorias de plomo que permanecen en el suelo para ser depositas en una celda de seguridad en el paraje Mancha Blanca.

El problema lo tendrán los habitantes del paraje Mancha Blanca, los pocos habitantes que viven allí no son tenidos en cuenta, un pequeño productor declaró al diario Río Negro: “Vinieron y nos propusieron desde facilitarnos el acceso a los campos a dinero o subsidios para la mejora de nuestros campos. Les dijimos que no, porque estarían llevando contaminación a un lugar que hasta ahora era pura naturaleza. Además no sabemos qué pasará ni con la gente ni con el ganado, y si nos llevan el plomo al lugar donde tenemos nuestras tierras se va a perder valor económico. Eso tendría que volver a Mina Gonzalito, que ya está contaminada”

Para realizar la remediación, que comenzará en los próximos días, la empresa TAYM, encargada de manipular los residuos tóxicos, hará estaciones de monitoreo para controlar la dirección del viento y también lavaderos de camiones para que los rodados no trasladen el plomo al salir del predio contaminado. En un comunicado, también informaron a los vecinos que serán visitados para remover residuos tóxicos que hubiera en las viviendas.

San Antonio Oeste ha padecido como pocos pueblos en el país las consecuencias de la extracción de minerales. La Planta de fundición Geotécnica funcionó desde los años 50 hasta mediados de los 80. Entre las sierras de Pailemán y Grande tenía su yacimiento, la mina Gonzalito, alrededor de la cual se formó un barrio donde llegaron a vivir las familias de los trabajadores. La planta fundía plomo, plata, cadmio, vanadio entre otros minerales, pero lo hacía sin la menor seguridad ni cuidado con el medio ambiente. Cuando la contaminación no se pudo ocultar más, los dueños de la empresa se fueron de un día para el otro, dejando toda la planta montada con sus residuos tóxicos, que resultaron un pasivo que afectó a todo San Antonio Oeste.

Los vecinos del pueblo, desde el cierre de la planta comenzaron un lucha que lleva al presente. Aquellos residuos tóxicos de la planta de fundición aún permanecen al aire libre. Los números de la contaminación, son duros y explica hasta qué punto en nuestro país la industria minera trabaja con total impunidad. 24.600 metros cúbicos del suelo sanantoniense tiene escoria (basura) de la minera. 

El Programa de Gestión Ambiental Minera (Geamin) trabaja además en la remediación de áreas contaminadas en Abra Pampa (Jujuy) y Calingasta (San Juan).