Inspirados tal vez en el film The Martian, en el que Matt Damon logra cultivar papas en Marte utilizando como abono los excrementos de sus compañeros de tripulación, científicos de la Universidad y Centro de Investigación de Wageningen, Paises Bajos, consiguieron realizar una cosecha exitosa de tomates, arvejas, rábanos, berros y otros vegetales en un suelo experimental que fue alterado para simular las condiciones y componentes del planeta rojo, con sus altos niveles de minerales y metales.

Wieger Wamelink es el líder de este ambicioso equipo de investigadores que si bien cosecharon varios cultivos comestibles, no los commieron porque los suelos contienen metales pesados como plomo, arsénico y mercurio, y también hierro. Si estos componentes se infiltran en las plantas, los frutos se envenenan.

Esto es solo el comienzo, ya que aunque se logre obtener vegetales sanos, quedarían otros muchos problemas por resolver, como obtener agua, luz artificial y otros elementos que no son fáciles de llevar a Marte.

Si los cultivos resultan ser lo suficientemente seguros para comer, se invitará a los proveedores de fondos a una cena donde se servirá una ‘comida de Marte’.