Nuestro país tiene historias fascinantes, esta es una de ellas. Londres es una localidad de Catarmarca de poco más de 2500 habitantes, es la segunda ciudad en Argentina fundada por los españoles. Los nacidos allí son londrinos, y no londinenses y por aquí no hay niebla, sino aridez, mucha historia e infinita belleza. Los incas se establecieron aquí levantando el “Shinkal de Quimivil”, una compleja ciudadela de más de más de 100 edificios de piedra y barro. Esta Londres criolla es además la “Cuna de la Nuez” Vamos a conocerla.

Las calles de Londres parecen salidas de un cuento. Caprichosas y pintorescas dibujan una localidad donde la belleza se encuentra en cada esquina. Las montañas, como telón de fondo, hacen un contraste precioso con las casas de adobe, y los caminos arbolados. Londres tiene un aire colonial propio de ciudades con pasado histórico. Desde aquí es posible visitar sitios con profundo significado, el pueblo mismo es un libro abierto que invita a ser recorrido. Los londrinos saben que su comarca es especial y reciben a los visitantes con los brazos abiertos.

Londres tiene dos plazas y dos iglesias. Una a cada lado del Río Hondo, una es “la plaza de arriba” y la otra, como no podría ser de otra manera, “la plaza de abajo” En frente de una está la Iglesia La Inmaculada Concepción (Monumento Histórico Nacional) y luego está al Iglesia de San Juan Bautista, alrededor de la “plaza de abajo” se desarrolla el casco histórico, con edificios que se encuentran entre los más antiguos de nuestro país. El clima permite que los nogales crezcan de una forma optima, por lo que las nueces forman parte del souvenir ideal para llevarse de este pueblo perdido en el tiempo.

La historia de Londres es uno de los principales atractivos que tiene esa localidad con renombre europeo. El español Juan Pérez de Zurita tuvo la orden de hacer una población entre Santiago del Estero y Santiago de Chile, cuando llegó a la zona en donde hoy se asienta este pueblo catamarqueño, recibieron la noticia de que se había casado el Rey Felipe II con la Reina de Inglaterra, y en honor a este país fundaron Londres de la Nueva Inglaterra. Esto sucedió en 1558. Londres desde ese entonces sufrió la mudanza cinco veces.

Los pueblos originarios siempre se resistieron a la presencia española y por este motivo Londres debió ser refundada en el valle de Huasán (cerca de Andalgalá) en 1562, por Gregorio de Casteñeda. Al año siguiente, Londres debió mudarse. La segunda vez que Londres cambió de lugar fue en 1591 por orden del gobernador tucumano Juan Ramirez de Velasco, quien refunda la ciudadela en los llanos riojanos con el nombre de Todos los Santos de la Nueva Rioja. La tercera refundación se da el 24 de mayo de 1607, Londres se refunda en suelo catamarqueño, en el solar en donde hoy está la ciudad de Belén. En el año 1612, por decisión de Luis de Quiñones Osorio, gobernador del Tucumán, Londres fue trasladada a su lugar original en el valle de Quinmivil, a pocos kilómetros de donde hoy está- con el nombre de San Juan Bautista de la Paz. La ciudad se refunda, por quinta vez, el 15 de septiembre de 1633 por el general Jerónimo Luis de Cabrera II y Garay.

Londres con el tiempo se ubicó en el mejor lugar posible para un pueblo escénico: a un costado de la legendario Ruta 40. A solo cinco kilómetros se hallan las Ruinas del Shincal de Quimivil, un área de 30 hectáreas que reúne construcciones incaicas, algunas datan de 1490. El Camino del Inca o Qhapaq Ñan confluye cerca de la aukaipata, aquí en El Shincal.

La gastronomía criolla, los paseos y la paz del pueblo “Cuna de la Nuez” lo hacen ideal para pasar días de descanso y relax, días en los que el cuerpo y la mente reconsidera su relación con la naturaleza. Nuestra Londres tiene mejor clima que la capital europea, y más luz. Los londrinos dicen que es la ciudad más bella de Argentina. Sólo falta ir para comprobarlo.