Leandro Vesco / Fuente y foto: Telam

El período de brama del ciervo colorado, cuando los machos forman sus harenes y se disputan hembras y espacios para el proceso de procreación, es un espectáculo que en Argentina sólo ocurre en La Pampa, donde desde el sábado próximo se podrán hacer avistajes con el marco del caldenal más grande del país. Con la llegada del otoño, esta especie inicia su ciclo reproductivo en el que los machos alfa emiten fuertes bramidos para imponer su liderazgo sobre los harenes y defender su territorio, aunque a veces no basta con bramar y suelen llegar a los choques físicos.

La mayor colonia de ciervos colorados en estado salvaje del país se encuentra en la Reserva Natural Parque Luro, a unos 30 kilómetros al sur de Santa Rosa, sobre la Ruta Nacional 35. La especie, de origen europeo, fue introducida en 1909, en lo que fue el primer coto de caza organizado en el paí­s -junto con jabalíes y faisanes- por Pedro Luro, dueño de la entonces estancia San Huberto, transformada ahora en reserva natural.

Los ciervos se adaptaron al ambiente pampeano y actualmente ya son virtualmente animales autóctonos, con una colonia en Parque Luro de unos 3.000 ejemplares, que viven en el mayor bosque de caldenes del país, en el mismo predio de 7.600 hectáreas. El espectáculo de la brama del ciervo colorado se convirtió en un atractivo turístico, en especial para los amantes de la naturaleza y la fauna, por lo que se organizan excursiones para avistamientos que no perturben a los animales.

Los machos permanecen ocultos al turista en el caldenal durante gran parte del año en la que desarrollan grandes cornamentas, que exhiben arrogantes cuando salen a los pastizales durante la época de brama, aproximadamente 45 días durante marzo y abril. En esas apariciones se puede ver ciervos de gran porte exhibir sus astas con numerosas puntas y lanzar poderosos bramidos -en especial al amanecer y al caer la tarde- que se superponen y generan un fuerte y único sonido que se oye a varios kilómetros de distancia.

Con esa actitud, los ciervos salen a recuperar su territorio que cada año marcan con olores, además de formar sus harenes y defender sus hembras de otros ejemplares jóvenes que inician el mismo proceso, por lo que se pueden ver enfrentamientos entre machos. Federico Bruno, a cargo de la concesión del sector turístico de Parque Luro, cuenta que hay tiene un plantel de media docena de guías, para conducir dos excursiones diarias de hasta 20 visitantes que quieran observar este espectáculo.  Los mejores momentos para observar a los ciervos en brama son el amanecer y la caída del sol, por lo que las salidas empiezan a las 7 y a las 19 -aunque los grupos deben estar reunidos una hora antes- y duran unas dos horas, que pueden variar según la actitud de los ciervos.

Para quienes acostumbran a acampar en la reserva, Bruno advirtió que desde el 1 de este mes “el camping se encuentra cerrado porque hay ciervos que tienen el territorio de apareamiento allí­ mismo y se extiende esa medida hasta el 1 de mayo”.  También aclaró que “las cabañas para los fines de semana largos de marzo y abril ya se encuentran reservadas”, por lo que se deberá buscar hospedaje en Santa Rosa u otras localidades.

En el Parque Luro, antiguo territorio Mamúl Mapú poblado por Tehuelches y luego Ranqueles, también se pueden realizar otras actividades vinculadas a la naturaleza, como avistaje de aves e identificación de insectos, además de recorrer el histórico palacete que fue casco de la estancia, aunque durante la temporada de brama algunos circuitos del bosque y pajonales están restringidos debido a la presencia de ciervos. La pampa encierra misterios dentro de su horizonte infinito, alli el calden es el amo y señor de ese desierto en donde aún sobrevuela la presencia del indio y la sensación de estar dentro de una Tierra Incognita.