A los seis cóndores andinos que liberó el año pasado en las sierras de Paileman, en el Anfiteatro del Río Limay y en Tafí del Valle se sumó uno que pudo extender sus alas en la Cuesta de Lipán, Jujuy, hace unas semanas.  

La liberación de este ave emblemática es parte de un programa que el Zoológico de Buenos Aires implementa hace unos años con el objeto de impedir su desaparición.

En Purmamarca, Jujuy, liberaron una hembra adulta encontrada en 2006 en esa misma localidad de quebradeña. Fue hallada envenenada, se la puso en rehabilitación y, con el apoyo de la Dirección Provincial de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Jujuy, pudo ser enviada a la costa atlántica de Patagonia, con la finalidad de ayudar a repoblar esta zona, donde la especie estuvo extinta por más de 100 años. El ave fue bautizada con el nombre del lugar: Purmamarca.

Purmamarca se sumará así a Lipán y Tumbaya, cóndores que ya fueron rescatados y liberados también en Jujuy, en 2005 y 2010. El Programa Binacional de Conservación Cóndor Andino logró reintroducir, con ellos, 125 cóndores en todo Sudamérica.

Antes de volar en su cielo alto y turquesa, Purmamarca vivió en semicautiverio en la Base de Campo del Proyecto de Conservación Cóndor Andino en Sierra Paileman, en Río Negro. Allí, facilitó la adaptación de los jóvenes cóndores liberados. La soltaron en la Cuesta de Lipán, Jujuy, donde la especie tiene dormideros naturales.

Los seis cóndores que volvieron a su hábitat en diciembre pasado son Suyuariq, un macho juvenil que nació por incubación artificial en el Zoológico porteño y liberado en las Sierras de Paileman, en Río Negro; Quimey, una hembra incubada y criada por sus padres en cautiverio en la Reserva Natural Quebrada Los Cóndores, Sierra Los Quinteros, La Rioja y liberado en el mismo lugar que el anterior. Con ellas fue liberada Eluney, que había sido rescatada en San Luis y robada del nido sin que aún supiera volar y Purace, rescatada en Río Negro tras dar sin éxito sus primeros intentos de volar. 

A Cielito, una hembra juvenil encontrada en un campo de Río Negro en agosto de 2011, la rehabilitaron en el Zoo de Buenos Aires. Tenía bajo peso y estaba débil: tenía plomo en la sangre. Cielito ya vuela cerca de donde fue liberada, en el Anfiteatro del Río Limay, a 40 kilómetros de Bariloche, donde el cóndor tiene dormideros naturales.

Tulpelel, un macho adulto que fue encontrado sin poder volar en Tafí del Valle en 2011 también fue rehabilitado por el Zoo de Buenos Aires, adonde llegó flaco, deshidratado, intoxicado y herido en el pecho. Fue liberado en El Pelao, en la misma ciudad tucumana adonde fue hallado. Allí tiene dormideros naturales.

 

Cuando vieron volar a Suyuariq, sus alas inmensas, sus ojos felices, todos entendieron el significado del nombre con que los trabajadores del Zoológico de Buenos Aires bautizaron a ese cóndor: “Esperanza del tiempo venidero”.