El derrame de más de un millón de litros de solución cianurada en los ríos Potrerillos, Jachal, Blanco, Palca y Las Taguas en 2015 no fue el único protagonizado por la minera canadiense en San Juan. Hubo otros tres que fueron encubiertos por la empresa y las autoridades, que se ingresaron bajo el rótulo de “registro de contingencias”.

El primer derrame habría ocurrido en julio de 2011, el segundo en noviembre de ese mismo año y el tercero en marzo de 2012.

“El primero fue el 31 de julio, cuando hubo un desborde de solución y mineral fuera del valle de lixiviación, que es donde se separa la roca del mineral. Barrick Gold reportó que se fugaron 1.500 litros del líquido y se afectaron 20 metros cuadrados. El 29 de noviembre de ese año hubo un segundo vertido de 1.680 litros de solución cianurada que se produjo por una ruptura en la soldadura de una geomembrana. Al año siguiente, Barrick Gold confesó que el 22 de marzo hubo otro derrame de 1.494 litros de solución cianurada en 160 metros cuadrados, que se produjo tras la quema de una bomba en el área de filtros persas”, relata una nota de Infobae.

Jáchal recibió este fin de semana a delegados de asambleas ambientales de todo el país que debatieron sobre las consecuencias de la actividad minera en los pueblos del interior.