Cerca de 15.000 focos, que según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego estima que ya quemaron más de 90 mil hectáreas en el Delta e Islas del Paraná; 6.500 focos de incendios forestales, que ya afectaron a más de 10.000 hectáreas en el Chaco y 35.000 hectáreas carbonizadas en la provincia de Córdoba, un crimen ecológico producto hasta el momento, de los incendiarios.

El fuego es una herramienta usada por el hombre desde tiempos inmemoriales. Se empezó a utilizar como herramienta agrícola en la prehistoria. En la actualidad existen modernas herramientas para conseguir los mismos resultados sin utilizar el fuego, eliminando las consecuencias negativas de los incendios como la pérdida de fertilidad en el suelo.

Cuando se produce un fuego que no es controlado por el hombre tiene lugar lo que se denomina un incendio. Si este fuego no controlado afecta a la vegetación que cubre los terrenos forestales se origina un incendio forestal. Si encuentra unas condiciones apropiadas para su expansión puede recorrer extensas superficies produciendo graves daños a la vegetación, a la fauna y al suelo, causando importantes pérdidas ecológicas, económicas y sociales.

En las noticias suelen hablar más de la superficie quemada y poco o nada de las personas que provocan los incendios. En ocasiones se confunden algunos términos, como incendiario o pirómano. Que hay detrás de los incendios intencionados.

 Un incendiario no es un pirómano. De hecho no tienen nada en común salvo el daño que generan. Según la Real Academia Española es un “adj. Incendiario/ria Que incendia con premeditación, por afán de lucro, por maldad o sencillamente por estupidez”, o sea una persona que  incendia con intención de causar daño y sacan algún tipo de beneficio. Los incendiarios son personas plenamente conscientes de sus actos.

Razones de los incendios intencionados

En nuestro país el 90% de los incendios tiene su origen en causas humanas, de mano malintencionada. Dentro de este porcentaje las causas son muy variadas, algunos de ellos son por negligencias o descuidos, otros son intencionados (70% de ellos) están provocados por incendiarios. El otro 10% se produce por causas naturales.

Con estas condiciones: altas temperaturas, baja humedad y viento persistente, el incendiario sabe que tiene más posibilidades de éxito y que las condiciones de propagación son más favorables, lo que le anima a actuar.

Hay que resaltar que no todo fuego intencionado es provocado por un incendiario. En ocasiones estos fuegos empiezan con la quema de rastrojos, que en situaciones desfavorables, se convierten en imposibles de controlar. Por ello es importante reducir este tipo de prácticas y tener en cuenta que el fuego es un elemento que no obedece a órdenes humanas.

Muchos de estos incendios intencionales los generan malos agricultores y ganaderos que quieren eliminar la vegetación para tener terrenos limpios para sus negocios. Estas personas prenden fuego a la zona que les interesa limpiar, pero el alcance de las llamas se les va de las manos. También se apunta a la modificación de los usos del suelo.

Menos elevado es el porcentaje de casos de quema de vegetación nativa para aprovechar el terreno para la promoción inmobiliaria, aunque también se han producido. Por ejemplo, el diario La Capital de Rosario con fecha 06 de agosto de 2020 titulo, “Una empresa rosarina presentó un pedido de excepción para lotear terrenos en las islas”.

El incendio forestal supone uno de los principales problemas ecológicos. Es uno de los fenómenos delictivos más necesitado de nuevas técnicas que aumenten su tasa de esclarecimiento.

La Asociación Amigos de los Parques Nacionales pide no encender fuegos en el campo, ni en ningún lugar, con el fin de no generar incendios forestales y no agravar la situación de emergencia que vive nuestro país por la propagación de la COVID-19.

Conclusión

Es muy importante influir sobre el comportamiento del hombre para que adquiera plena conciencia de lo importante que es mantener en buen estado el bosque y el monte, y protegerlos de los efectos devastadores del fuego, para que se conserve y mantenga la biodiversidad. Es necesario sensibilizar a los responsables de estos incendios que el fuego no es bueno, ni para el monte ni para ellos.

Es necesario crear una red de vigilancia de seguridad para poder actuar rápidamente si se inicia un incendio o si se observan actividades que puedan dar lugar al incendio, ya sea por descuidos o intencionadamente.

Apagar los incendios es muy difícil y cuesta muchísimo dinero. Además, la vida de los bomberos y brigadistas corren peligro en cada incendio. El Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, le solicitó a la Justicia Federal de Entre Ríos que los propietarios de los terrenos paguen por los operativos para sofocar las llamas.

Todos podemos colaborar en prevenir los incendios forestales.

Por Prof. Norberto Ovando* y Gpque. Adalberto D. Álvarez**

* Presidente y **Vicepresidente
Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN)
Expertos Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y Educación y Comunicación (CEC)
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)