Córdoba y San Luis son las dos provincias que aún continúan con focos activos -en el departamento de Punilla y en el parque provincial Bajo de Veliz, respectivamente- mientras otras seis provincias siguen afectadas por los incendios, aunque con el fuego controlado o bajo guardia de cenizas (Catamarca, Entre Ríos, Santa Fe, La Rioja, Salta y Santiago del Estero), informó hoy el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).

El Valle de Punilla y el departamento Ischillín fue el principal sector en el que los bomberos debieron combatir las llamas en las últimas semanas en Córdoba, con complicaciones por los factores climáticos adversos, e incluso hubo que lamentar la pérdida total o parcial de más de 20 viviendas en las cercanías de Capilla del Monte y Charbonier, donde “están todos los incendios controlados”, aseguró el secretario de Gestión de Riesgo Climático y Catástrofes, Claudio Vignetta.

Ante esta emergencia socioambiental, el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV) manifestó su preocupación por:

1) Las declaraciones que se han realizado desde el gobierno provincial respecto a que los incendios se explican por las condiciones climáticas. Tales declaraciones evidencian un desconocimiento alarmante respecto a las causas del inicio de la mayoría de los incendios registrados en la provincia de Córdoba, determinadas como humanas e intencionales en la mayoría de los casos (como se desprende de los informes de Defensa Civil e información de prensa). Si bien los ambientes del centro y norte de Córdoba presentan históricamente un patrón estacional en las precipitaciones, con un invierno seco y ventoso altamente favorable para la propagación del fuego, tal vez agudizado por el cambio climático, resulta inadmisible atribuir los presentes incendios a causas naturales como, por ejemplo, la caída de un rayo. En este sentido, preocupa la inacción de todo el arco político y judicial para determinar quiénes son los responsables materiales e intelectuales de estos incendios que constituyen delitos socioambientales gravísimos en contra de la sociedad.

2) La falta de instrumentación de políticas socioambientales. En particular, la actualización de la planificación asociada a la ley provincial de ordenamiento territorial de bosques nativos (OTBN), que ya lleva 5 años vencida y que no vislumbra ningún tipo de acción asociada a propiciar la instancia participativa necesaria para que se concrete. En este mismo sentido y como ya ha sido señalado por diversas organizaciones y asambleas socioambientales, nos preocupa la falta de instrumentación de distintas áreas protegidas de la provincia, lo cual inhabilita que las mismas cuenten con el apoyo económico y el personal adecuado para cuidar de los bienes comunes de todxs lxs cordobesxs. Este punto resulta de suma importancia si tenemos en cuenta que las áreas quemadas corresponden básicamente a zonas de alta prioridad de conservación.

3) La desinversión respecto al Plan de Manejo del Fuego. La eliminación del porcentaje del impuesto provincial de rentas destinado al financiamiento de dicho plan, esencial para la prevención de incendios, ha llevado a que no exista un sistema de alerta temprana adecuado y a la gran falta de medios económicos y materiales para combatir la propagación de dichos fuegos.

Mientras tanto en la madrugada de hoy se divisó un nuevo foco que se inició en cercanías de Cruz del Eje y continúan bajo guardia de cenizas parte de Colón, Ischilin, y Torres Eólicas 2 de Río Cuarto.