Fotos y textos: Télam
 
El Palacio San José, uno de los museos más importantes del paí­s y que fuera residencia del general Justo José de Urquiza, en Entre Ríos, ofrece este verano paseos guiados nocturnos que combinan historia, turismo y pasión, informó la Secretaría de Turismo de Concepción del Uruguay.
Bajo el nombre de “Una noche en la casa del General”, quienes visiten Concepción del Uruguay hasta fin de febrero podrán disfrutar de este tour a la añosa residencia, en un entorno natural frondoso donde se destaca su señorial arquitectura. Durante estos circuitos, el palacio es ambientado con luces, sonidos, aromas y hasta sabores de la vida cotidiana de la época en que fue el centro del poder político entrerriano y de buena parte del país.
 
El Palacio San José fue originalmente un casco de estancia, construido a mediados del siglo XIX por arquitectos italianos y ahora es el principal atractivo histórico de la región.
Durante las visitas diurnas que se realizan todo el año impactan los verdes jardines y la magnificencia de la construcción, con su arquitectura ornamentada por arcos, frisos y barandas, cuyos tonos oscuros resaltan sobre el tí­pico revoque rojizo con sangre de toro de las antiguas estancias argentinas.
 
Los amplios parques y jardines exóticos, con especies importadas hace un siglo y medio, lo mismo que sus estatuas -entre ellas las féminas que representan a Africa y Europa a ambos lados del portón de entrada- resaltan bajo el sol, pero todo se ve distintos en la penumbra y luces de la noche. En estos recorridos nocturnos, la ambientación traslada al visitante -con imaginación- a una noche estival de hace 150 años desde que ingresa al predio por el amplio pórtico con las mencionadas esculturas.
La sensación aumenta al pasar por el Parque Exótico, junto a las grandes pajareras con enrejado de cobre y umbrales de mármol italiano, cuyos revestimientos de vidrio albergaron plantas y aves tropicales. Los cantos y aleteos surgen en la noche desde las pajareras, aunque en este caso porque la ambientación incluye una grabación de esos sonidos en las grandes jaulas, explicó a Télam Lorena Kannemman, guía del tour y técnica en turismo.
Al margen de estos sonidos artificiales, en la penumbra que evita distraerse con objetos e imágenes, se pueden oir cantos, chillidos, trinar y vuelo de aves y de insectos, el correteo de pequeños mamíferos y la brisa entre las hojas se mezclan con los pasos de los caminantes sobre la grava y en el mármol de los pasillos. En algunas habitaciones se ven detalles de un reciente uso, con cortinas corridas como al descuido o la cama algo desecha, y en ciertos casos se colocan maniquí­es con ropa de época para dar presencia humana.
Para terminar de ambientar al visitante, se le invita pan casero, limonada como se la preparaba en la época de Urquiza, o un vaso de vino patero entrerriano.
 
Entre los lugares a visitar están el Salón de Juegos, con una pulcra mesa de billar; la Sala de Actividades Comerciales, donde se administraba la hacienda; la Sala de Armas; la cocina, con su particular diseño octogonal para aprovechar mejor el espacio, y la Habitación de la Descendencia, destinada a sus hijos.
También se recorre la Sala de la Tragedia, dormitorio en que fue asesinado Urquiza, donde ahora hay un oratorio, y los dormitorios que albergaron a sus huéspedes más célebres: Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento. Una mención especial merece la Sala de los Espejos, con su cielo raso conformado por 144 lunas traí­das desde Francia, y donde se gestó parte de la organización nacional mediante la firma de tratados y acuerdos polí­ticos, entre otras actividades.
 
La guía cuenta que “el dormitorio que ocupó Mitre (1860) tení­a la particularidad de contar con un sistema de agua corriente, algo de lo que no disponí­a la provincia de Buenos Aires, gobernada entonces por el visitante”.
 
“En el de Sarmiento, se mantienen simbólicos pétalos de rosas junto a la cama, ya que se cuenta que para la visita del entonces presidente argentino (1870), Urquiza alfombró con esos pétalos el sendero de recepción”.
 
Historia, polí­tica, desarrollo económico regional, vida cotidiana, arquitectura, adelantos tecnológicos, relatos de criollos e inmigrantes, son algunas de las aristas que conforman el contenido que transmiten los guías, tanto como lo hacen sus objetos, sonidos y el mismo edificio.