Fotos: Marcelo Arias – Archivo Infomedia

La ingeniera agrónoma María Fernanda González Sanjuan, gerente Ejecutiva de Fertilizar Asociación Civil, dialogó con El Federal sobre la problemática de la nutrición de los suelos.

 

Desertificación.

– En los últimos quince años, con la expansión de la frontera agrícola, cambiaron radicalmente los métodos de producción del campo. También el cambio climático intervino, y hoy hay zonas con graves problemas de desertificación. ¿Es posible remediar esto?

– Mirá, hay muchas cosas que van atadas a los avances tecnológicos. Hay hitos tecnológicos que nos permitieron explorar regiones que no se exploraban, fechas de siembra que no se exploraban… Antes, nadie imaginaba atrasar la fecha de siembra del maíz, era una locura. Era imposible soñar eso, por causa de una plaga. Ahora hay materiales genéticos que hacen que el maíz sea tolerante a eso, y lo que se puede hacer atrasando la fecha del maíz antes era imposible. El maíz se puede sembrar ahora más cerca del verano, siempre que tengamos disponibilidad de agua, pero me permite esperar a ver si llueve en la primavera, poner el maíz un poco más atrasado, porque tengo esa tecnología que me evita la plaga, y por otro lado el paquete de la nutrición ahí es distinto, porque estoy en verano, y el suelo en verano mineraliza más y entrega más nutrientes, entonces por ahí puedo achicar, en alguna medida, el aporte de fertilizantes externos, porque el suelo está entregando más, todas esas cosas van apareciendo con eventos tecnológicos. Lo que sucede es que uno hoy lo ve muy dinámico al agro. Uno va mirando año a año, y se van saliendo cosas. Hace quince años, el mercado de fertilizantes era de 140 mil toneladas. Hoy es de 3,7 millones. Se multiplicó por quince, en quince años. También tiene que ver con el desgaste de los suelos. A los suelos les estamos sacando maíces de 15  mil kilos por hectárea.

– ¿En la Argentina estamos fertilizando bien?

– No. Hoy la fertilización en nuestro país es deficitaria. El balance de nutrientes es negativo. La mineralización, que es un proceso que naturalmente se da en los suelos, entrega a los cultivos una cantidad de nutrientes. Esos nutrientes no cubren, en general y en promedio, el 20 o 25 por ciento de lo que los cultivos necesitan para rendir y para crecer. Si yo no pongo ese 75 por ciento de nutrientes que falta, seguramente los ceda todo el suelo. Llega un momento que los suelos no pueden entregar más, en primera medida se empiezan a resentir los rendimientos, y al mediano plazo se genera una falta de sustentabilidad terrible. Si pierdo toda la materia orgánica, me puede llevar 500 años recuperarlo. Ya excede mis posibilidades, y es lo que está pasando en la Argentina. Esto va a pasar también con las zonas que siempre fueron marginales y que hoy se incorporan a la agricultura, porque son ecosistemas mucho más frágiles, no van a tolerar los errores que cometimos en la Pampa Húmeda.

 

El suelo tiene una magia.

– Desde afuera del sector agrícola, uno no puede creer que haya tanta gente interesada en el tema de la fertilización. ¿Por qué hay acá miles de personas tratando de interiorizarse sobre este tema?

– Yo creo que el suelo tiene una magia. Nosotros, que nos dedicamos al suelo, al recurso y a la fertilización, entendemos por qué pasa. En la facultad, con la formación que tenemos los agrónomos, contenidos como fertilidad o edafología nos permiten conocer apenas el 3 por ciento de lo que pasa en el suelo. Y tenemos que estudiar lo que estudiamos para intentar conocer algo más. Uno trata y procura estar a esa altura en todo sentido. Desde lo comunicacional, desde la investigación, desde las dos instituciones a las que pertenecemos y hacemos este congreso, el productor demanda mucho, y uno tiene que procurar esas cosas. Y por otro lado, creo que lo que nos está pasando es que las coyunturas que se van presentando, a las que no podemos modificar, o porque son climáticas o porque son políticas nos exceden a muchos de los que estamos acá hoy, las tratamos de superar con tecnología, con educación, con aprendizaje, con investigación, con producir más y mejor.

 

– Se repite casi como un cliché que en nuestro país el productor agrícola medio encontró en la soja unos rindes y unos precios que lo llevaron al monocultivo. ¿Es tan así?

 

– Yo creo que el productor busca bajar riesgos todo el tiempo. Quiere producir más, quiere producir mejor, pero tiene que trabajar el tema de los riesgos. Y entiende que la soja le está resultando. La verdad es que se puede producir soja de manera eficiente, no es recomendable nunca el monocultivo. Al productor le va complejizando el manejo del campo. Es fundamental rotar, y desde el punto de vista de los suelos, nunca la monocultura es recomendable, ni con la soja ni con otros cultivos. En lo que respecta a la soja, tenemos que estar muy atentos a monitorear los suelos, porque principalmente genera un desequilibrio del carbono, que es un nutriente fundamental que no se agrega con fertilizante. Tenemos que cuidarlo de manera mucho más natural, con rotaciones. No puedo ir a comprar carbono a un negocio. A través de un planteo de rotaciones, puedo equilibrar los nutrientes de una mejor manera.

Notas.
En mayo pasado se realizó en el Centro de Convenciones Metropolitano de Rosario el Simposio Fertilidad 2013, organizado por el International Plant Nutrition Institute (IPNI) y la Asociación Civil Fertilizar.

 

Con una asistencia que sobrepasó el millar de productores agrícolas, se discutieron en dos jornadas las últimas estrategias para la nutrición de cultivos para una intensificación productiva sustentable.