Jamaica, Belice, Trinidad y Tobago y Bahamas son algunos de los principales países de la región que desde el 1 de enero pusieron en vigencia la prohibición, uniéndose así a los estados más avanzados del mundo en la defensa del medio ambiente.

La lista de los países incluye también a Barbados, Dominica y Granada, todos interesados en detener la degradación de sus territorios y costas, fundamentales para el desarrollo turístico, su principal fuente de divisas.

El ministro de Medio Ambiente de Bahamas, Romauld Ferreira, promovió durante 2019 la normativa que supone la prohibición, que pone fin en el archipiélago atlántico al uso de recipientes de alimentos de espuma de poliestireno, utensilios y bolsas de plástico de un solo uso. Va a llevar algún tiempo abordarlo por completo, pero estamos satisfechos de que, en la medida de lo posible, tengamos alternativas disponibles”, sostuvo el mandatario.

El ministro de Salud de Bahamas, Duane Sands, dijo que a partir de hoy se acaba el uso de sorbetes y recipientes, aunque otros utensilios como las botellas de agua requerirán un período mayor de transición.

Desde la consultora especializada en temas ambientales de Jamaica Environment Trust advirtieron que la prohibición debe conducir al reemplazo por materiales que no produzcan contaminación:“Cualquier cosa que no sea biodegradable no es realmente una alternativa”.

El mundo consume 5 billones de bolsas de plástico al años hechas con derivados del petróleo que pueden tardar hasta cientos de años en degradarse, y los países del Caribe son los que más uso hacen de estos materiales per cápita. De los treinta principales contaminadores mundiales per cápita de este tipo de plásticos, diez son de la región del Caribe.