Se suele decir que las cosas que se aprenden de chico quedan grabadas para siempre: nadar, hablar otro idioma o andar en bicicleta. En general, los niños incorporan el conocimiento jugando. Con los caballos pasa lo mismo. Los niños que tienen la suerte de relacionarse con estos animales forman un vínculo indestructible, que dura toda la vida. Para saber de qué se trata, sólo hay que experimentarlo. En el campo este vínculo se da de manera natural. Los niños se pasan todo el día jugando afuera, andando a caballo, en verano o invierno. Es una vida alejada de las computadoras y de los juegos electrónicos. En el campo se sabe que durante el aprendizaje, los golpes son casi inevitables. Por eso, los niños aprenden en petisos: la distancia al suelo es menor. Lo mismo ocurre en los Pony Clubs (ver recuadro Pág.25). El Federal viajó a la Estancia El Mediodía, en Bragado, provincia de Buenos Aires, para conocer a las Vaccarezza, tres generaciones de mujeres que crían algunos de los mejores Petisos Argentinos del país. ¡Hay que ver a esos niños galopando felices abajo de la avenida de plátanos! Comienza la fantasía. Bienvenidos.

Criando jinetes. Enseguida queda claro que Ana Vaccarezza es una mujer de campo a la que le encantan los caballos. Ella cría caballos criollos y además cría Petisos Argentinos. El casco de la estancia es de trabajo. Hay varios galpones, un picadero, boxes. También hay una arboleda impresionante que sobrevivió a una inundación en los ochenta. En 1981, Vaccarezza compró en un remate una manada de trece yeguas y un padrillo a Simón Pereyra Iraola, quien trajo el Pony Welsh a la Argentina. Poco más tarde, inscribió a sus nuevos petisos en el registro en la Sociedad Rural Argentina, comenzando una etapa de criadora. Vaccarezza tuvo nueve hijos y es evidente que en esa casa nunca faltan niños que quieran dar los primeros galopes. Ella también monta un petiso moro y ensilla con recado de bastos surero.
Con un petiso, un niño puede aprender a andar y hacer las mismas cosas que con un caballo: jugar al polo, adiestramiento, atalaje, salto. Hoy, cinco primos de la familia disfrutan a pleno. La abuela los mira con orgullo. Por si fuera poco, su hija menor Magdalena y su nieta mayor Guadalupe comparten la pasión por los animales y han comenzado a criar. Ana fue jurado varias temporadas, Guadalupe ya sacó varios premios, y Magdalena estudió medicina pero volvió al campo, al lugar que más le gusta, cerca de los caballos. En el campo mantienen dos manadas, con un total de catorce yeguas. El servicio lo dan los tres padrillos del haras: Arandú, El Indio (Campeón Palermo 2010) y Tequila (Gran Campeón Nuestros Caballos 2011). Para seleccionar, tienen especial atención en la mansedumbre, la belleza y los aplomos. En las exposiciones los niños montan los petisos. Pareciera que la familia se encariña con los animales y por eso vende poco.  Aunque con tantos chicos dando vueltas, parece razonable. Los chicos aprenden a montar sin estribos; ensillan con un cuero y listo. De esta manera, toman buen asiento.

La raza. Petiso Argentino se divide en tres: Petiso Argentino (a secas); Petiso Argentino tipo Welsh; Petiso Argentino tipo Shetland. Los dos primeros tiene una alzada de hasta 1,37 metros. El último hasta 1,10 mts. El origen de la raza Petiso Argentino comenzó con la cruza de caballos criollos con razas europeas.  
Shetland es una raza de ponies originaria de las islas Shetland, en la costa norte de Escocia. Es una de las razas de ponies más populares del mundo y son considerados los caballos más fuertes en relación a su tamaño. Los Ponies Shetland han habitado estas islas de clima hostil protegidos sólo por su pelaje espeso y sus crines. Ese clima hostil contribuyó a que desarrollaran un cogote grueso, orejas cortas y vasos fuertes. Los pobladores de las islas comenzaron a domesticarlos para acarrear leña de los bosques a sus hogares y para sacar algas del mar que luego utilizaban como fertilizante para sus tierras.
Durante 1800, cuando comenzó la explotación del carbón en Gran Bretaña, se exportaron grandes cantidades de ponies para trabajar en las minas, tirando de los carros que extraían el carbón. Muchos de esos ponies nacieron, vivieron y murieron en las minas. Se dice que algunos nunca vieron el sol. También se exportaron ponies a los Estados Unidos para trabajar en las minas, pero cerca de 1900 con la mecanización de los sistemas, se dejaron de usar. En la actualidad se pueden encontrar en el mundo entero y son utilizados para equitación de niños y como ponies de tiro.
El Pony Welsh o Galés es una raza muy antigua que se cree desciende del pony celta. Los Petisos Welsh se han desarrollado por más de 1.000 años en las montañas galesas en forma natural. A través de los siglos han sobrevivido a incontables peligros y dificultades dando como resultado una raza fuerte, inteligente y adaptable. Cuenta la historia que cuando Julio César invadió las islas británicas, quedó impresionado con la calidad de los ponies que tiraban de las carrozas de sus oponentes. Julio César entonces se los llevó a Roma. En 1902, se formó en Gran Bretaña la Sociedad de Ponies Galeses.

Caracter e inteligencia. En el campo los petisos son famosos por su carácter. Ana Vaccarezza explica que parte de la mala propaganda se debe a que varios criadores venden petisos recién domados. “Un chico que se cae, no va a querer volver a subir”, reflexiona. Entonces lo ideal es que un niño suba a un animal asentado, de 4 o 5 años. “Mis petisos son de carácter. Son vivos e inteligentes. Hay que estarles encima para que no tomen mañas. Aprenden a abrir una tranquera, se sacan los frenos solos.”
Para obtener animales dóciles, Vaccarezza explica que un adulto debe andarlos para enseñarles y corregir posibles mañas; es que un chico no sabe enseñarles. Además, cuenta que otro error típico es tener animales sin andar por un buen tiempo, y ensillarlos para que los suba un niño. “Cuando tenemos petisos sin andar, primero los sube un adulto un par de días antes de dárselos a un niño”, comenta. En su campo, los niños empiezan a andar a los 3 años de edad y a los 5 ya andan solos para todos lados. “Los chicos se divierten como locos. Juegan a que son Martín Fierro, Poncho Negro…se trata de algo relacionado a la fantasía”, dice esta mujer jinete. Basta ver las caras de esos chicos para saber que la mujer dice la verdad. Hasta la próxima.

Más información:
• Asociación Civil Criadores de Petisos:
www.petisoargentino.com.ar

• Haras El Mediodía
anavaccarezza42@hotmail.com / (02342)154.61136 / 15404084