De a poco los graves trastornos que dejó la tormenta se van normalizando. También los servicios y transportes en la Ciudad. Sin embargo, mientras se espera un poco más de lluvias para la tarde, aún hay graves problemas por calles inundadas y más de mil evacuados en la provincia de Buenos Aires.

En Marcos Paz, pasado el mediodía el municipio ya atendía a unas 500 personas que dejaron sus casas por las inundaciones, que en ese distrito fueron muy fuertes por las lluvias intensas. Allí, el secretario de Control Urbano de la Comuna, Raúl Pigliacampo, confirmó que son unas “120 familias” que están siendo contenidas en un centro de evacuación. “El agua está corriendo, ha sido mucho lo que ha llovido”, admitió.

En la localidad de Pringles, al sur de la Provincia, el municipio manejaba la cifra de 450 autoevacuados. En esa ciudad cayó un puente de la ruta provincial 85, que comunica con Coronel Suárez, y que directamente se quebró al medio. Allí se acumularo 190 milímetros.

En Bragado también hubo un centenar de evacuados. Y una situación crítica: sin luz ni agua desde temprano, acumuló daños materiales, voladuras de techos y postes y caídas de carteles y árboles. Tampoco hubo clases. El director de Seguridad de la municipalidad, Abel Burga, habló de “la cola de un tornado”.

Luján fue otro de los municipios que más padeció la tormenta. Y al mediodía todavía estaba vigente la alerta roja por las crecidas del río. Ahí se cayó parte del techo del hospital municipal, hay rutas cortadas, y el río Luján no para de crecer (lo hace a 20 cm por hora) y ya superó los4 metros de crecida. El intendente, Oscar Luciani, confirmó que creen que puede ser como la inundación de 2012, cuando el agua llegó a la Basílica, y que ya está funcionando un centro de evacuados y el protocolo para estas situaciones.

En este contexto, la presidenta Cristina Fernández dispuso que los ministros se pongan a “disposición de los municipios afectados y que dispongan la transferencia de recursos en caso de que sea necesario”. Citó, sobre todo, a Bragado, Avellaneda y Pringles.

De a poco los graves trastornos que dejó la tormenta se van normalizando. También los servicios y transportes en la Ciudad. Sin embargo, mientras se espera un poco más de lluvias para la tarde, aún hay graves problemas por calles inundadas y más de mil evacuados en la provincia de Buenos Aires.

Laferrere, en el GBA, también seguía al mediodía con calles anegadas, con 50 centímetros de agua dentro de algunas casas y 50 mil vecinos afectados. En las zonas cercanas al arroyo Dupuy los autos se veían cubiertos hasta la mitad.

Allí los vecinos hicieron ya varias marchas para reclamar obras que eviten estas complicaciones, y hoy volvieron a manifestarse. Es la misma localidad que había sido muy golpeada por el temporal de abril de 2012, cuando muchos perdieron todo. Esta vez, denunciaron que no se hicieron los desagües necesarios.

En el Sur, las cuadrillas de Berazategui también seguían trabajando en las calles después de las intensas lluvias y ráfagas. En ese municipio usaban máquinas para despejar los árboles y postes de electricidad caídos sobre calles. Al mediodía operaban con palas eléctricas mientras los vecinos intentaban volver a la normalidad.

También en el Sur, Lanús aún continuaba este mediodía con calles totalmente tapadas por agua y los vecinos sin poder salir de sus casas. En la zona de Lanús Oeste el tránsito de camiones y colectivos seguían fuera de control y generaban olas. Y los autos flotaban en las veredas. También se inundó el Puente Alsina y la avenida Remedios de Escalada, que termina en Hipólito Yrigoyen. En Lomas, en cambio, los trastornos se agravaron por las ráfagas de viento.

Avellaneda se sumó a los municipios golpeados por la tormenta. La avenida Hipólito Yrigoyen volvió a inundarse en todo su ancho, de vereda a vereda, en las primeras cuadras de la bajada del Puente Pueyrredón. Y este mediodía recién empezaba a drenar el agua. Quilmes también tuvo ramas caídas y zonas anegadas y daños en viviendas. Igual que otras localidades de esa región del GBA. En La Plata, las ráfagas rompieron parte del techo del Estadio Unico. Aunque el partido Estudiantes-River, por la Copa Sudamericana se juega.

En la Ciudad, mientras tanto, de a poco se normalizan los servicios. Los vuelos de Aeroparque y Ezeiza empezaron. Los subtes C, D y E aún seguían con alguna demoras pero funcionaban. El Premetro cumplía recorrido limitado entre Intendente Saguier y General Savio.