El brócoli es reconocido por sus excelentes cualidades nutricionales como fuente de vitamina C, E y fibra, pero tiene escasa vida post cosecha. Una vez arrancado de la planta, el principal síntoma visible del deterioro del brócoli es el amarillamiento derivado de la degradación de la clorofila. Con el paso del tiempo, el verde intenso característico de sus cabezas florales carnosas va palideciendo hasta tornarse casi amarillo; proceso que termina por limitar marcadamente su vida post cosecha, incluso bajo un sistema de refrigeración.

Por tal motivo, en las Facultades de Ciencias Exactas y de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, científicos comenzaron a investigar la manera de prolongar la vida útil del brócoli. Para ello, expusieron las flores a tres intensidades distintas de luces LED blanca y evaluaron su efecto sobre la senescencia o envejecimiento celular, calidad y compuestos bioactivos de brócoli almacenado a 4 grados centígrados.

Un grupo de vegetales fue almacenado a 4ºC en oscuridad, mientras que los restantes se conservaron a la misma temperatura, pero expuestos a diferentes intensidades de iluminación LED blanca de forma continua, durante las 24 horas del día”, detalla Luis María Rodoni, director del proyecto.

Todos los vegetales se almacenaron hasta 17 días y, durante ese período, se evaluó el color superficial, el contenido de clorofilas a y b, carotenoides totales, azúcares solubles, fenoles totales, y la capacidad antioxidante.

Los científicos detectaron que “las clorofilas se degradaron durante el almacenamiento en frío y sin aplicación de luz artificial. En cambio, sometido a intensidades de luz media y alta mostraron tendencia a mantener los niveles iniciales de clorofilas y el contenido de carotenoides incrementó conforme aumento la intensidad lumínica”.

En tanto, los niveles de azúcares totales conservaron valores comparables al inicio en los tratamientos de intensidad alta y media.

Los resultados alcanzados en los laboratorios de la UNLP sugieren que el tratamiento con luz LED blanca de intensidad media aparece como una opción viable y económica para complementar el almacenamiento en frío de brócoli.