Fuente: Télam

La exposición, organizada por la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, está compuesta por reproducciones de la famosa tira -que Quino realizó de 1964 a 1973- así como fotografías, tributos de otros historietistas, tapas de las publicaciones que viajaron por el mundo, y muchas cartas de lectores de todas las edades a los que Quino les responde con dedicación.

En la inauguración, el director de cultura de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, Ezequiel Grimson, hizo un reconocimiento público a “dos grandes editores argentinos que editaron a Mafalda sucesivamente: uno de ellos nos ha dejado recientemente, Jorge Álvarez, que revolucionó la escena cultural de Buenos Aires en los años 60 y 70, publicando a Quino, Rodolfo Walsh, David Viñas, Charly Garcia, Billy Bond, un legado impresionante. Y también a Daniel Divinsky, editor de casi 50 años de Mafalda a través de Ediciones de la Flor; en ese sentido queremos hacer la entrega de una donación de los ejemplares de Mafalda para que queden en esta Biblioteca del Parque Estadual”. En ese acto, Grimson entregó simbólicamente el primer número a la directora de la institución, Luciana Soares.

Tute, hijo del famoso historietista Caloi, afirmó que aprendió a leer con Mafalda: “Está en mis orígenes, es uno de los personajes más ricos de la historieta mundial. Tiene lo que tienen la tiras complejas: muchas capas de lectura. La podés leer al principio, con poco años, y te vas a divertir, y la podés leer más adelante, ya grande, y vas a encontrar nuevos sentidos”, sostuvo el autor de “El amor es un perro verde”.

“Es una tira hecha con mucha inteligencia y complejidad, además de estar muy bien dibujada y ser graciosa, algo fundamental. Más allá de representar la familia de clase media, es una tira con crítica social, con una preocupación internacional. Es la primera tira argentina que incorpora al mundo como un protagonista, incluso con la presencia del globo terráqueo”, dijo.

Además, señaló el artista, “trabaja con el mundo interior de los pibes, muy bien representados, esas inquietudes de Miguelito con su egocentrismo, la primera infancia de Guille y muchas aristas más. Tiene la modesta y secreta complejidad de la que hablaba Borges”.

Sin embargo, el historietista consideró que Mafalda “ensombreció la otra parte de la obra de Quino, que es más importante en cuanto a material producido. Las páginas dominicales y los dibujos de la primera etapa que se recopilaron en el libro “Mundo Quino” me parecen maravillosas. Es el punto más alto de su obra”.

Tute sostuvo que “la obra de Quino fue cambiando a medida que fue cambiando él mismo; sus tiras comienzan siendo muy graciosas, hilarantes, el sentido era mover a la risa, y después se fue llenando de preocupaciones y eso se refleja en sus dibujos. Probablemente haya ido perdiendo un poco de humor, pero ganando en profundidad”.

“Quino puso la vara bien arriba -afirmó-. Cualquier tipo en cualquier género artístico que venga a hacer las cosas genialmente, le hace muy bien al propio género, porque después uno quiere llegar a ese punto”.

La muestra sobre Mafalda, símbolo de la crítica social y personaje muy querido por los brasileños, estará abierta hasta el próximo 24 de octubre en la Biblioteca del Parque Estadual de Río de Janeiro, un colorido espacio que recibe a todas las clases sociales, fundando en 1873.