Las riñas de gallos están prohibidas por la Ley Nacional 13.346 -sancionada en 1954- pero a lo largo de todas estas décadas los “galleros” idearon toda clase de atajos para continuar con esta práctica criminal que mueve importantes sumas de dinero.

Dos gallos son obligados a pelear hasta que el dueño de cada animal dictamina el final. Muchas veces la muerte de uno de estos es el fin de la pelea.

La Policía fue alertada sobre el desarrollo de una  nueva riña y, al arribar al lugar, observó que había al menos unas 300 personas, cerca de 40 vehículos y más de 50 motos de diferentes cilindradas. Una gran cantidad de personas huyeron rápidamente y solamente dieciocho fueron demoradas por la policía, que secuestró 9 gallos de riña, dos automóviles, tres motocicletas, jaulines, un brete de fabricación casera, una pizarra con anotaciones, medicación para los animales, entre otros elementos.

Tras el relevamiento efectuado se detectó que esta actividad estaba planificada por el grupo de organizadores que portaban remeras con la leyenda “STUD EL POKEMON”. El lugar donde se había montado el escenario de la riña es un descampado, detrás de construcciones abandonadas.