La comunidad Mapuche “Epu Lafken” de Los Toldos busca recuperar un viejo cementerio ancestral para enterrar a sus muertos. Hasta el año 1901 sus ancestros fueron enterrados en este lugar que queda a seis kilómetros del caso urbano y a orillas de la Laguna La Azotea, llamada por los mapuces “Gen Lafken” (ojo de agua) Pero la Municipalidad de General Viamonte no le autoriza a usar ese predio con fines mortuorios.

El predio tiene una rica historia para el pueblo mapuche. Carlos Enrique Leuman Melipil (conocido como “Miguel”), un intelectual mapuche fallecido en enero a los 58 años, quien entre otras cosas fue el ideólogo de la bandera mapuche conocida como “Wenufoye” (Canelo del cielo), también fue nieto de una “machi”, autoridad espiritual para los mapuches. Su deseo fue del de ser sepultado en el viejo cementerio de Los Toldos, pero aún no pueden cumplir con su última voluntad. La burocracia del “huinca” (hombre blanco) no lo permite.

Reñken Kuruwenxu Painen, autoridad de la Comunidad, comentó a la prensa: “Miguel inició su viaje final de este mundo el 16 de enero, lo que motivó a las organizaciones indígenas y a la comunidad, a la cual perteneció, a iniciar un proceso de recuperación del histórico cementerio mapuche para darle sepultura tal como corresponde a una persona de su jerarquía”

Según los mapuches, la muerte o el viaje final, se hace hace al “Wenu Mapu” (la tierra de arriba), la tradición sostiene que cada individuo debe llevar hasta este lugar aquellas cosas que le gustaban en este mundo, sus comidas, vestimentas, amuletos o instrumentos musicales. Al despedir a un muerto, los mapuches lo hacen con algarabía, y brindan por el hermano que emprende el viaje final que significa comenzar otro ciclo de la vida.

“Miguel pidió antes de morir ser enterrado en el cementerio mapuche en Los Toldos para honrar a sus ancestros luego de tanta transgresión al espacio, pero sus deseos no se cumplieron dado que el municipio de General Viamonte negó esta posibilidad, argumentando que no contaba con las herramientas legales para hacerlo“, afirmó Reñken Kuruwenxu. La ley argentina no es inclusiva en la muerte, ya que establece que los muertos sólo pueden ser sepultados en cementerios estatales o privados, pero de ninguna manera en cementerios indígenas o comunitarios.

La comunidad debió enterrar a “Miguel” entre el 20 y 21 de enero en un lugar en las afueras de Los Toldos, dónde se halla el asentamiento más grande de mapuches en territorio bonaerense, con 4500 miembros. En el viejo cementerio, que esperan que pueda ser habilitado, hay dos totems, “se trata de los “Che Mamüll” que son la representación de los hombres y mujeres de madera que custodian y honran a los ancestros, expresando la complementariedad de género, así como la noche y el día, la luna y el sol”, afirma Kuruwenxu.

El viejo cementerio, que se halla en un pastizal con algunos árboles que han sido implantados con posterioridad, espera ser recuperado por una comunidad que sólo pide este lugar sagrado para poder enterrar a sus miembros según las ancestrales tradiciones. La Municipalidad de General Viamonte debería entregarle estas tierras a sus originales dueños, esta comunidad mapuche.