La comunidad mapuche de Los Toldos, la más grande la provincia de Buenos Aires, celebró el “Wiñoy Xipahtü”, año nuevo mapuche que se produce en el solsticio de invierno. Este año, en el que fueron reconocidos sus derechos sobre sus ancestrales territorios, y pudieron recuperar un antiguo cementerio, el eje de la celebración la pusieron en la necesidad de estimular y promover la educación intercultural.

Toda la Comunidad Epu Lafken, acompañados de docentes y alumnos de escuelas de la región celebraron “La Fiesta del Sol” en el Cementerio Histórico Mapuche, allí -como el protocolo de la ceremonia lo exige- instalaron dos “Chemamüll” (tótems de madera) que simboliza a sus ancestros.

El derecho a la identidad y a la educación intercultural está contemplado en el artículo 52, 53 y 54 de la Ley de Educación Nacional, el cual tuvo su programa nacional vigente hasta hace pocos meses. En esta fecha se refuerza la resistencia pacífica de manera simbólica y cultural posicionándose de un territorio muy querido y sentido por las y los niños de origen mapuche y de orígenes diversos que conviven en el espacio áulico de las escuelas toldenses” comentó a la prensa Verónica Azpiroz Cleñan, miembro de la comunidad.

La reinvidicanción de la educación intercultural fue el eje que cruzó la celebración del Año Nuevo. Es muy importante que a los niños que pertenecen a las distintas comunidades de pueblos originarios de nuestro país, se les de educación en su lengua, que se la revalorice y que se construya de esta manera la identidad, eje rector de sus vidas luego en la adultez. El derecho a la identidad de los niños está asegurado en la Declaración de los derechos del Niño, en la Declaración Universal de la Unesco sobre Diversidad Cultural, en el Convenio 169 de la OIT y en la Declaración de Naciones Unidas para Pueblos Indígenas.

“Este hito cultural lleno de símbolos y colores devuelve la alegría a los ancianos que con añoranza recuerdan las 16.400 hectáreas que el Estado reconoció y luego usurpó”, comentó Azpiroz Cleñan. En el transcurso de la ceremonia, los niños entonaron el “Tayl” (canto sagrado) de las niñas, que simboliza “la memoria viva de un pueblo que sueña con la recuperación territorial”,